mentaba esto de él, los príncipes de los sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para prenderle.

[33] Entonces Jesús les dijo: -Aún estaré entre vosotros un poco de tiempo, luego me iré al que me ha enviado.

[34] Me buscaréis y no me encontraréis, porque donde yo estoy vosotros no podéis venir.

[35] Se dijeron los judíos: -¿A dónde se irá éste que no podamos encontrarle? ¿Se irá tal vez a los dispersos entre los griegos y enseñará a los griegos?

[36] ¿Qué significan estas palabras que ha dicho: «Me buscaréis y no me encontraréis», y «donde yo estoy vosotros no podéis venir»?

[37] En el último día, el más solemne de la fiesta, estaba allí Jesús y clamó: -Si alguno tiene sed, venga a mí; y beba

[38] quien cree en mí. Como dice la Escritura, de sus entrañas brotarán ríos de agua viva.

[39] Se refirió con esto al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él, pues todavía no había sido dado el Espíritu, ya que Jesús aún no había sido glorificado.

[40] De entre la multitud que escuchaba estas palabras, unos decían: -Éste es verdaderamente el profeta.

[41] Otros: -Éste es el Cristo. En cambio, otros replicaban: -¿Acaso el Cristo viene de Galilea?

[42] ¿No dice la Escritura que el Cristo "viene" "de la descendencia de David" y "de Belén", la aldea de donde era David?

[43] Se produjo entonces un desacuerdo entre la multitud por su causa.

[44] Algunos de ellos querían prenderle, pero nadie puso las manos sobre él.

[45] Volvieron los alguaciles a los príncipes de los sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: -¿Por qué no lo habéis traído?

[46] Respondieron los alguaciles: -Jamás habló así hombre alguno.

[47] Les replicaron entonces los fariseos: -¿También vosotros habéis sido engañados?

[48] ¿Acaso alguien de las autoridades o de los fariseos ha creído en él?

[49] Pero esta gente, que desconoce la Ley, son unos malditos.

[50] Nicodemo, aquel que ya había ido antes adonde Jesús y que era uno de ellos, les dijo:

[51] -¿Es que nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle oído antes y conocer lo que ha hecho?

[52] Le respondieron: -¿También tú eres de Galilea? Investiga y te darás cuenta de que ningún profeta surge de Galilea.

[53] Y se volvió cada uno a su casa.

Cap.8

[1] Jesús marchó al Monte de los Olivos.

[2] Muy de mañana volvió de nuevo al Templo, y todo el pueblo acudía a él; se sentó y se puso a enseñarles.

[3] Los escribas y fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio y la pusieron en medio.

[4] -Maestro -le dijeron-, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.

[5] Moisés en la Ley nos mandó lapidar a mujeres así; ¿tú qué dices?

[6] -se lo decían tentándole, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, se agachó y se puso a escribir con el dedo en la tierra.

[7] Como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: -El que de vosotros esté sin pecado que tire la piedra el primero.

[8] Y agachándose otra vez, siguió escribiendo en la tierra.

[9] Al oírle, empezaron a marcharse uno tras o