manifiesten en él.

[4] Es necesario que nosotros hagamos las obras del que me ha enviado mientras es de día, porque llega la noche cuando nadie puede trabajar.

[5] Mientras estoy en el mundo soy luz del mundo.

[6] Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, lo aplicó en sus ojos

[7] y le dijo: -Anda, lávate en la piscina de Siloé -que significa: «Enviado». Entonces fue, se lavó y volvió con vista.

[8] Los vecinos y los que le habían visto antes, cuando era mendigo, decían: -¿No es éste el que estaba sentado y pedía limosna?

[9] Unos decían: -Sí, es él. Otros en cambio: -De ningún modo, sino que se le parece. Él decía: -Soy yo.

[10] Y le preguntaban: -¿Cómo se te abrieron los ojos?

[11] Él respondió: -Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: «Vete a Siloé y lávate». Así que fui, me lavé y comencé a ver.

[12] Le dijeron: -¿Dónde está ése? Él respondió: -No lo sé.

[13] Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.

[14] El día en que Jesús hizo el lodo y le abrió los ojos era sábado.

[15] Y los fariseos empezaron otra vez a preguntarle cómo había comenzado a ver. Él les respondió: -Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo.

[16] Entonces algunos de los fariseos decían: -Ese hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado. Pero otros decían: -¿Cómo es que un hombre pecador puede hacer semejantes prodigios? Y había división entre ellos.

[17] Le dijeron, pues, otra vez al ciego: -¿Tú qué dices de él, puesto que te ha abierto los ojos? -Que es un profeta -respondió.

[18] No creyeron los judíos que aquel hombre habiendo sido ciego hubiera llegado a ver, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,

[19] y les preguntaron: -¿Es éste vuestro hijo que decís que nació ciego? ¿Entonces cómo es que ahora ve?

[20] Respondieron sus padres: -Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego.

[21] Lo que no sabemos es cómo es que ahora ve. Tampoco sabemos quién le abrió los ojos. Preguntádselo a él, que edad tiene. Él podrá decir de sí mismo.

[22] Sus padres dijeron esto porque tenían miedo de los judíos, pues ya habían acordado que si alguien confesaba que él era el Cristo fuese expulsado de la sinagoga.

[23] Por eso sus padres dijeron: «Edad tiene, preguntádselo a él».

[24] Y llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: -Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.

[25] Él les contestó: -Yo no sé si es un pecador. Sólo sé una cosa: que yo era ciego y que ahora veo.

[26] Entonces le dijeron: -¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?

[27] -Ya os lo dije y no lo escuchasteis -les respondió-. ¿Por qué lo queréis oír de nuevo? ¿Es que también vosotros queréis haceros discípulos suyos?

[28] Ellos le insultaron y dijeron: -Discípulo suyo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés.

[29] Sabemos que Dios habló a Moisés, pero ése no sabemos de dónde es.

[30] Aquel hombre les respondió: -Esto es precisamente lo asombroso: que v