enteró de que estaba allí, y fueron no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.

[10] Y los príncipes de los sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro,

[11] porque muchos, por su causa, se apartaban de los judíos y creían en Jesús.

[12] Al día siguiente las muchedumbres que iban a la fiesta, oyendo que Jesús se acercaba a Jerusalén,

[13] tomaron ramos de palmas, salieron a su encuentro y se pusieron a gritar: -"¡Hosanna!" "¡Bendito el que viene en nombre del Señor", "el Rey de Israel!"

[14] Jesús encontró un borriquillo y se montó sobre él, conforme a lo que está escrito:

[15] "No temas, hija de Sión." "Mira a tu rey que llega" "montado en un borrico de asna".

[16] Al principio sus discípulos no comprendieron esto, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces recordaron que estas cosas estaban escritas acerca de él, y que fueron precisamente éstas las que le hicieron.

[17] La gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y le resucitó de entre los muertos, daba testimonio.

[18] Por eso las muchedumbres le salieron al encuentro, porque oyeron que Jesús había hecho este signo.

[19] Entonces los fariseos se dijeron unos a otros: -Ya veis que no adelantáis nada; mirad cómo todo el mundo se ha ido tras él.

[20] Entre los que subieron a adorar a Dios en la fiesta había algunos griegos.

[21] Así que éstos se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y comenzaron a rogarle: -Señor, queremos ver a Jesús.

[22] Vino Felipe y se lo dijo a Andrés, y Andrés y Felipe fueron y se lo dijeron a Jesús.

[23] Jesús les contestó: -Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre.

[24] En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no muere al caer en tierra, queda infecundo; pero si muere, produce mucho fruto.

[25] El que ama su vida la perderá, y el que aborrece su vida en este mundo, la guardará para la vida eterna.

[26] Si alguien me sirve, que me siga, y donde yo estoy allí estará también mi servidor. Si alguien me sirve, el Padre le honrará.

[27] »Ahora mi alma está turbada; y ¿qué voy a decir?: «¿Padre, líbrame de esta hora?» ¡Pero si para esto he venido a esta hora!

[28] ¡Padre, glorifica tu nombre! Entonces vino una voz del cielo: -Lo he glorificado y de nuevo lo glorificaré.

[29] La multitud que estaba presente y la oyó decía que había sido un trueno. Otros decían: -Le ha hablado un ángel.

[30] Jesús respondió: -Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros.

[31] Ahora es el juicio de este mundo, ahora el príncipe de este mundo va a ser arrojado fuera.

[32] Y yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí.

[33] Decía esto señalando de qué muerte iba a morir.

[34] La multitud le replicó: -Nosotros hemos oído en la Ley que el Cristo permanece para siempre; entonces, ¿cómo dices tú: «Es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre»? ¿Quién es este «Hijo del Hombre»?

[35] Jesús les dijo: -Todavía estará un poco de tiempo la