e ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis alegraros por un momento con su luz.

[36] Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan, pues las obras que me ha dado mi Padre para que las lleve a cabo, las mismas obras que yo hago, dan testimonio acerca de mí, de que el Padre me ha enviado.

[37] Y el Padre que me ha enviado, Él mismo ha dado testimonio de mí. Vosotros no habéis oído nunca su voz ni habéis visto su rostro;

[38] ni permanece su palabra en vosotros, porque no creéis en éste a quien Él envió.

[39] Examinad las Escrituras, ya que vosotros pensáis tener en ellas la vida eterna: ellas son las que dan testimonio de mí.

[40] Y no queréis venir a mí para tener vida.

[41] »Yo no busco recibir gloria de los hombres;

[42] pero os conozco y sé que no hay amor de Dios en vosotros.

[43] Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viniera en nombre propio, a ése lo recibiríais.

[44] ¿Cómo podéis creer vosotros, que recibís gloria unos de otros, y no queréis la gloria que procede del único Dios?

[45] No penséis que yo os acusaré ante el Padre; hay quien os acusa: Moisés, en quien vosotros tenéis puesta la esperanza.

[46] En efecto, si creyeseis a Moisés, tal vez me creeríais a mí, pues él escribió sobre mí.

[47] Pero si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?

Cap.6

[1] Después de esto partió Jesús a la otra orilla del mar de Galilea, el de Tiberíades.

[2] Le seguía una gran muchedumbre porque veían los signos que hacía con los enfermos.

[3] Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos.

[4] Pronto iba a ser la Pascua, la fiesta de los judíos.

[5] Jesús, al levantar la mirada y ver que venía hacia él una gran muchedumbre, le dijo a Felipe: -¿Dónde vamos a comprar pan para que coman éstos?

[6] -lo decía para probarle, pues él sabía lo que iba a hacer.

[7] Felipe le respondió: -Doscientos denarios de pan no bastan ni para que cada uno coma un poco.

[8] Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:

[9] -Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero, ¿qué es esto para tantos?

[10] Jesús dijo: -Mandad a la gente que se siente -había en aquel lugar hierba abundante. Y se sentaron un total de unos cinco mil hombres.

[11] Jesús tomó los panes y, después de dar gracias, los repartió a los que estaban sentados, e igualmente les dio cuantos peces quisieron.

[12] Cuando quedaron saciados, les dijo a sus discípulos: -Recoged los trozos que han sobrado para que no se pierda nada.

[13] Y los recogieron, y llenaron doce cestos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.

[14] Aquellos hombres, viendo el signo que Jesús había hecho, decían: -Éste es verdaderamente el Profeta que viene al mundo.

[15] Jesús, conociendo que estaban dispuestos a llevárselo para hacerle rey, se retiró otra vez al monte él solo.

[16] Cuando estaba atardeciendo, bajaron sus discípulos al mar,

[17] embarcaron y pusieron rumbo a la 