hacia la mujer, le dijo a Simón: -¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella en cambio me ha bañado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos.

[45] No me diste el beso. Pero ella, desde que entré no ha dejado de besar mis pies.

[46] No has ungido mi cabeza con aceite. Ella en cambio ha ungido mis pies con perfume.

[47] Por eso te digo: le son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho. Aquel a quien menos se perdona menos ama.

[48] Entonces le dijo a ella: -Tus pecados quedan perdonados.

[49] Y los convidados comenzaron a decir entre sí: -¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?

[50] Él le dijo a la mujer: -Tu fe te ha salvado; vete en paz.

Cap.8

[1] Sucedió, después, que él pasaba por ciudades y aldeas predicando y anunciando el Evangelio del Reino de Dios. Le acompañaban los doce

[2] y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios;

[3] y Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; y Susana, y otras muchas que le asistían con sus bienes.

[4] Reuniéndose una gran muchedumbre que de todas las ciudades acudía a él, dijo esta parábola:

[5] -Salió el sembrador a sembrar su semilla; y al echar la semilla, parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y se la comieron las aves del cielo.

[6] Parte cayó sobre piedras, y cuando nació se secó por falta de humedad.

[7] Otra parte cayó en medio de las espinas, y habiendo crecido con ella las espinas la ahogaron.

[8] Y otra cayó en la tierra buena, y cuando nació dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: -El que tenga oídos para oír, que oiga.

[9] Entonces sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola.

[10] Él les dijo: -A vosotros se os ha concedido el conocer los misterios del Reino de Dios, pero a los demás, sólo a través de parábolas, de modo que "viendo no vean y oyendo no entiendan".

[11] »El sentido de la parábola es éste: la semilla es la palabra de Dios.

[12] Los que están junto al camino son aquellos que han oído; pero viene luego el diablo y se lleva la palabra de su corazón, no sea que creyendo se salven.

[13] Los que están sobre piedras son aquellos que, cuando oyen, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; éstos creen durante algún tiempo, pero a la hora de la tentación se vuelven atrás.

[14] Lo que cayó entre espinos son los que oyeron, pero en su caminar se ahogan a causa de las preocupaciones, riquezas y placeres de la vida y no llegan a dar fruto.

[15] Y lo que cayó en tierra buena son los que oyen la palabra con un corazón bueno y generoso, la conservan y dan fruto mediante la perseverancia.

[16] »Nadie que ha encendido una lámpara la oculta con una vasija o la pone debajo de la cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entran vean la luz.

[17] Porque nada hay escondido que no acabe por saberse; ni secreto que no acabe por conocerse y hacerse públ