; hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías -pero no sabía lo que decía.

[34] Mientras así hablaba, se formó una nube y los cubrió con su sombra. Al entrar ellos en la nube, se atemorizaron.

[35] Y se oyó una voz desde la nube que decía: -Éste es mi Hijo, el elegido: escuchadle.

[36] Cuando sonó la voz, se quedó Jesús solo. Ellos guardaron silencio, y a nadie dijeron por entonces nada de lo que habían visto.

[37] Sucedió al día siguiente que, al bajar ellos del monte, le salió al encuentro una gran muchedumbre.

[38] Y en medio de ella un hombre clamó diciendo: -Maestro, te ruego que veas a mi hijo, porque es el único que tengo:

[39] un espíritu se apodera de él, y enseguida grita, le hace retorcerse entre espumarajos y a duras penas se aparta de él, dejándolo maltrecho.

[40] Y les he rogado a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido.

[41] Jesús contestó: -¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre vosotros y soportaros? Trae aquí a tu hijo.

[42] Y al acercarse, el demonio lo revolcó por el suelo y le hizo retorcerse. Entonces Jesús increpó al espíritu impuro y curó al niño, devolviéndolo a su padre.

[43] Todos quedaron asombrados de la grandeza de Dios. Y estando todos admirados por cuantas cosas hacía, les dijo a sus discípulos:

[44] -Grabad en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres.

[45] Pero ellos no entendían este lenguaje, y les resultaba tan oscuro, que no lo comprendían; y temían preguntarle sobre este asunto.

[46] Les vino al pensamiento cuál de ellos sería el mayor.

[47] Pero Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones, acercó a un niño, lo puso a su lado

[48] y les dijo: -El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado: pues el menor entre todos vosotros, ése es el mayor.

[49] Entonces dijo Juan: -Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y se lo hemos prohibido, porque no viene con nosotros.

[50] Y Jesús le dijo: -No se lo prohibáis, pues el que no está contra vosotros con vosotros está.

[51] Y cuando iba a cumplirse el tiempo de su partida, Jesús decidió firmemente marchar hacia Jerusalén.

[52] Y envió por delante a unos mensajeros, que entraron en una aldea de samaritanos para prepararle hospedaje,

[53] pero no le acogieron porque llevaba la intención de ir a Jerusalén.

[54] Al ver esto, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: -Señor, ¿quieres que digamos que "baje fuego del cielo y "los" consuma"?

[55] Pero él se volvió hacia ellos y les reprendió.

[56] Y se fueron a otra aldea.

[57] Mientras iban de camino, uno le dijo: -Te seguiré adonde vayas.

[58] Jesús le dijo: -Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.

[59] A otro le dijo: -Sígueme. Pero éste contestó: -Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre.

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