 atacarle con furia y a acosarle a preguntas sobre muchas cosas,

[54] acechándole para cazarle en alguna palabra.

Cap.12

[1] En esto, habiéndose reunido una muchedumbre de miles de personas, hasta atropellarse unos a otros, comenzó a decir sobre todo a sus discípulos: -Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

[2] Nada hay oculto que no sea descubierto, ni secreto que no llegue a saberse.

[3] Porque cuanto hayáis dicho en la oscuridad será escuchado a la luz; cuanto hayáis hablado al oído bajo techo será pregonado sobre los terrados.

[4] »A vosotros, amigos míos, os digo: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo y después de esto no pueden hacer nada más.

[5] Os enseñaré a quién tenéis que temer: temed al que después de dar muerte tiene potestad para arrojar en el infierno. Sí, os digo: temed a éste.

[6] ¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno solo de ellos queda olvidado ante Dios.

[7] Aún más, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pajarillos.

[8] »Os digo, pues: a todo el que me confiese delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios.

[9] Pero el que me niegue ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios.

[10] »A todo el que diga una palabra contra el Hijo del Hombre se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.

[11] »Cuando os lleven a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo defenderos, o qué tenéis que decir,

[12] porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella hora qué es lo que hay que decir.

[13] Uno de entre la multitud le dijo: -Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo.

[14] Pero él le respondió: -Hombre, ¿quién me ha constituido juez o encargado de repartir entre vosotros?

[15] Y añadió: -Estad alerta y guardaos de toda avaricia; porque aunque alguien tenga abundancia de bienes, su vida no depende de lo que posee.

[16] Y les propuso una parábola diciendo: -Las tierras de cierto hombre rico dieron mucho fruto.

[17] Y se puso a pensar para sus adentros: «¿Qué puedo hacer, ya que no tengo dónde guardar mi cosecha?»

[18] Y se dijo: «Esto haré: voy a destruir mis graneros, y construiré otros mayores, y allí guardaré todo mi trigo y mis bienes.

[19] Entonces le diré a mi alma: "Alma, ya tienes muchos bienes almacenados para muchos años. Descansa, come, bebe, pásalo bien"».

[20] Pero Dios le dijo: «Insensato, esta misma noche te van a reclamar el alma; lo que has preparado, ¿para quién será?»

[21] Así ocurre al que atesora para sí y no es rico ante Dios.

[22] Les dijo a sus discípulos: -Por eso os digo: no estéis preocupados por vuestra vida: qué vais a comer; o por vuestro cuerpo: con qué os vais a vestir.

[23] Porque la vida vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido.

[24] Fijaos en los cuervos: no siembran ni siegan; no tienen despensa ni granero