, pero Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que los pájaros!

[25] ¿Quién de vosotros por mucho que cavile puede añadir un codo a su estatura?

[26] Si no podéis ni lo más pequeño, ¿por qué os preocupáis por las demás cosas?

[27] Contemplad los lirios, cómo crecen; no se fatigan ni hilan, y yo os digo que ni Salomón en toda su gloria pudo vestirse como uno de ellos.

[28] Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios la viste así, ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe!

[29] Así, vosotros no andéis buscando qué comer o qué beber, y no estéis inquietos.

[30] Por todas esas cosas se afanan las gentes del mundo. Bien sabe vuestro Padre que estáis necesitados de ellas.

[31] Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os añadirán.

[32] »No temáis, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino.

[33] Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no envejecen, un tesoro que no se agota en el cielo, donde el ladrón no llega ni la polilla corroe.

[34] Porque donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.

[35] »Tened ceñidas vuestras cinturas y encendidas las lámparas,

[36] y estad como quienes aguardan a su amo cuando vuelve de las nupcias, para abrirle al instante en cuanto venga y llame.

[37] Dichosos aquellos siervos a los que al volver su amo los encuentre vigilando. En verdad os digo que se ceñirá la cintura, les hará sentar a la mesa y acercándose les servirá.

[38] Y si viniese en la segunda vigilia o en la tercera, y los encontrase así, dichosos ellos.

[39] Sabed esto: si el dueño de la casa conociera a qué hora va a llegar el ladrón, no permitiría que se horadase su casa.

[40] Vosotros estad también preparados, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del Hombre.

[41] Y le preguntó Pedro: -Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?

[42] El Señor respondió: -¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el amo pondrá al frente de la casa para dar la ración adecuada a la hora debida?

[43] Dichoso aquel siervo a quien su amo cuando vuelva encuentre obrando así.

[44] En verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda.

[45] Pero si ese siervo dijera en sus adentros: «Mi amo tarda en venir», y comenzase a golpear a los criados y criadas, a comer, a beber y a emborracharse,

[46] llegará el amo de aquel siervo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará duramente y le dará el pago de los que no son fieles.

[47] El siervo que, conociendo la voluntad de su amo, no fue previsor ni actuó conforme a la voluntad de aquél, recibirá muchos azotes;

[48] en cambio, el que sin saberlo hizo algo digno de castigo, recibirá pocos azotes. A todo el que se le ha dado mucho, mucho se le exigirá, y al que le encomendaron mucho, mucho le pedirán.

[49] »Fuego he venido a traer a la tierra, y ¿qué quiero sino que ya arda?

[50] Tengo que ser bautizado con un bautismo, y ¡qué ansias tengo hasta que se lleve a cabo!

[51] ¿