Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, os digo, sino división.

[52] Pues desde ahora, habrá cinco en una casa divididos: tres contra dos y dos contra tres,

[53] se dividirán el padre contra el hijo y "el hijo contra el padre", la madre contra la hija y "la hija contra la madre", la suegra contra la nuera y "la nuera contra la suegra".

[54] Decía a las multitudes: -Cuando veis que sale una nube por el poniente, enseguida decís: «Va a llover», y así sucede.

[55] Y cuando sopla el sur, decís: «Viene bochorno», y también sucede.

[56] ¡Hipócritas! Sabéis interpretar el aspecto del cielo y de la tierra: entonces, ¿cómo es que no sabéis interpretar este tiempo?

[57] ¿Por qué no sabéis descubrir por vosotros mismos lo que es justo?

[58] »Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura ponerte de acuerdo con él en el camino, no sea que te obligue a ir al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.

[59] Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último céntimo.

Cap.13

[1] Estaban presentes en aquel momento unos que le contaban lo de los galileos, cuya sangre mezcló Pilato con la de sus sacrificios.

[2] Y en respuesta les dijo: -¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que todos los galileos, porque padecieron tales cosas?

[3] No, os lo aseguro; pero si no os convertís, todos pereceréis igualmente.

[4] O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que vivían en Jerusalén?

[5] No, os lo aseguro; pero si no os convertís, todos pereceréis igualmente.

[6] Les decía esta parábola: -Un hombre tenía una higuera plantada en su viña y fue a buscar en ella fruto y no lo encontró.

[7] Entonces le dijo al viñador: «Mira, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera sin encontrarlo; córtala, ¿para qué va a ocupar terreno en balde?»

[8] Pero él le respondió: «Señor, déjala también este año hasta que cave a su alrededor y eche estiércol,

[9] por si produce fruto; si no, ya la cortarás».

[10] Un sábado estaba enseñando en una de las sinagogas.

[11] Y había allí una mujer poseída por un espíritu, enferma desde hacía dieciocho años, y estaba encorvada sin poder enderezarse de ningún modo.

[12] Al verla Jesús, la llamó y le dijo: -Mujer, quedas libre de tu enfermedad.

[13] Y le impuso las manos, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios.

[14] Tomando la palabra el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús curaba en sábado, decía a la muchedumbre: -Hay seis días para trabajar; venid, pues, en ellos a ser curados, y no un día de sábado.

[15] El Señor le respondió: -¡Hipócritas!, cualquiera de vosotros ¿no suelta del pesebre en sábado su buey o su asno y lo lleva a beber?

[16] Y a ésta, que es hija de Abrahán, a la que Satanás ató hace ya dieciocho años, ¿no había que soltarla de esta atadura aun un día de sábado?

[17] Y cuando decía esto, quedaban avergonzados todos sus adversarios, y toda l