"Si muere el hermano de alguien" dejando mujer, "sin haber tenido hijos, su hermano la tomará por mujer y dará descendencia a su hermano".

[29] Pues bien, eran siete hermanos. El primero tomó mujer y murió sin hijos.

[30] Lo mismo el segundo.

[31] También el tercero la tomó por mujer. Los siete, de igual manera, murieron sin dejar hijos.

[32] Después murió también la mujer.

[33] Entonces, en la resurrección, la mujer ¿de cuál de ellos será esposa?, porque los siete la tuvieron como esposa.

[34] Jesús les dijo: -Los hijos de este mundo, ellas y ellos, se casan;

[35] sin embargo, los que son dignos de alcanzar el otro mundo y la resurrección de los muertos, no se casan, ni ellas ni ellos.

[36] Porque ya no pueden morir otra vez, pues son iguales a los ángeles e hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.

[37] Que los muertos resucitarán lo mostró Moisés en el pasaje de la zarza, cuando llama al "Señor Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob".

[38] Pero no es Dios de muertos, sino de vivos; todos viven para Él.

[39] Tomando la palabra, algunos escribas dijeron: -Maestro, has respondido muy bien.

[40] Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.

[41] Les preguntó: -¿Cómo es que dicen que el Cristo es Hijo de David?

[42] Pues el mismo David dice en el libro de los Salmos: "Dijo el Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha,

[43] hasta que ponga a tus enemigos como escabel de tus pies»".

[44] »Por lo tanto, David le llama «Señor». Entonces, ¿cómo va a ser hijo suyo?

[45] Mientras todo el pueblo estaba escuchando, les dijo a sus discípulos:

[46] -Guardaos de los escribas, a los que les gusta pasear vestidos con largas túnicas y anhelan que les saluden en las plazas, los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes.

[47] Devoran las casas de las viudas y fingen largas oraciones. Éstos recibirán una condena más severa.

Cap.21

[1] Al levantar la vista, vio a unos ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio.

[2] Vio también a una viuda pobre que echaba allí dos monedas pequeñas,

[3] y dijo: -En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos;

[4] pues todos éstos han echado como ofrenda algo de lo que les sobra, ella, en cambio, en su necesidad ha echado todo lo que tenía para su sustento.

[5] Como algunos le hablaban del Templo, que estaba adornado con bellas piedras y ofrendas votivas, dijo:

[6] -Vendrán días en los que de esto que veis no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida.

[7] Le preguntaron: -Maestro, ¿cuándo ocurrirán estas cosas y cuál será la señal de que están a punto de suceder?

[8] Él dijo: -Mirad, no os dejéis engañar; porque vendrán en mi nombre muchos diciendo: «Yo soy», y «el momento está próximo». No les sigáis.

[9] Cuando oigáis hablar de guerras y de revoluciones, no os aterréis, porque es necesario que sucedan primero estas cosas. Pero el fin no es inmediato.

[10] Entonces les decía: -Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino;

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