Israel.

[31] »Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como el trigo.

[32] Pero yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca; y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos.

[33] Él le dijo: -Señor, estoy dispuesto a ir contigo hasta la cárcel y hasta la muerte.

[34] Pero Jesús le respondió: -Te aseguro, Pedro, que no cantará hoy el gallo sin que hayas negado tres veces haberme conocido.

[35] Y les dijo: -Cuando os envié sin bolsa ni alforjas ni calzado, ¿acaso os faltó algo? -Nada -le respondieron.

[36] Entonces les dijo: -Ahora, en cambio, el que tenga bolsa, que la lleve; y lo mismo con la alforja; y el que no tenga, que venda su túnica y compre una espada.

[37] Porque os aseguro que debe cumplirse en mí lo que está escrito: Y" fue contado entre los malhechores". Porque lo que se refiere a mí llega a su fin.

[38] Ellos dijeron: -Señor, aquí hay dos espadas. Y él les dijo: -Ya basta.

[39] Salió y como de costumbre fue al monte de los Olivos. Le siguieron también los discípulos.

[40] Cuando llegó al lugar, les dijo: -Orad para no caer en tentación.

[41] Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, de rodillas, oraba

[42] diciendo: -Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

[43] Se le apareció un ángel del cielo que le confortaba. Y entrando en agonía oraba con más intensidad.

[44] Y le sobrevino un sudor como de gotas de sangre que caían hasta el suelo.

[45] Cuando se levantó de la oración y llegó hasta los discípulos, los encontró adormilados por la tristeza.

[46] Y les dijo: -¿Por qué dormís? Levantaos y orad para no caer en tentación.

[47] Todavía estaba hablando, cuando de pronto llegó un tropel de gente. El que se llamaba Judas, uno de los doce, los precedía y se acercó a Jesús para besarle.

[48] Jesús le dijo: -Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?

[49] Los que estaban a su alrededor, al ver lo que iba a suceder, dijeron: -Señor, ¿atacamos con la espada?

[50] Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.

[51] Pero Jesús, en respuesta, dijo: -¡Dejadlo ya! -y tocándole la oreja, lo curó.

[52] Dijo después Jesús a los que habían venido contra él, príncipes de los sacerdotes, oficiales del Templo y ancianos: -¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos?

[53] Mientras estaba con vosotros todos los días en el Templo, no alzasteis las manos contra mí. Pero ésta es vuestra hora y el poder de las tinieblas.

[54] Después de apresarlo, se lo llevaron y lo metieron en casa del sumo sacerdote. Pedro le seguía de lejos.

[55] Habían encendido fuego en medio del atrio y estaban sentados alrededor. Pedro estaba sentado en medio de ellos.

[56] Una criada, al verlo sentado a la lumbre, fijándose en él dijo:

[57] -También éste estaba con él. Pero él lo negó:

[58] -No lo conozco, mujer. Al poco tiempo, viéndole otro dijo: -Tú también eres de ellos. Pero Pedro replicó: -Hombre, no lo soy.

[59] Y pas