ada como una hora, otro aseguró: -Cierto, éste estaba con él, porque también es galileo.

[60] Y dijo Pedro: -No sé, hombre, lo que dices. Y al instante, cuando todavía estaba hablando, cantó un gallo.

[61] El Señor se volvió y miró a Pedro. Y recordó Pedro las palabras que el Señor le había dicho: «Antes que cante el gallo hoy, me habrás negado tres veces».

[62] Y salió afuera y lloró amargamente.

[63] Los hombres que custodiaban a Jesús se mofaban de él y le golpeaban.

[64] Entonces, tapándole la cara, le preguntaban: -Profetiza, ¿quién es el que te ha pegado?

[65] Y decían contra él otras muchas injurias.

[66] Al hacerse de día se reunieron los ancianos del pueblo, los príncipes de los sacerdotes y los escribas, y le condujeron al Sanedrín.

[67] Y le dijeron: -Si tú eres el Cristo, dínoslo. Y les contestó: -Si os lo digo, no me creeréis;

[68] y si hago una pregunta, no me responderéis.

[69] No obstante, desde ahora estará "el Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios".

[70] Entonces dijeron todos: -Por tanto, ¿tú eres el Hijo de Dios? -Vosotros lo decís: yo soy -les respondió.

[71] Pero ellos dijeron: -¿Qué necesidad tenemos ya de testimonio? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.

Cap.23

[1] Se levantaron todos ellos y llevaron a Jesús ante Pilato.

[2] Entonces empezaron a acusarle diciendo: -Hemos encontrado a éste soliviantando a nuestra gente y prohibiendo dar tributo al César; y dice que él es el Cristo, el Rey.

[3] Pilato le preguntó: -¿Eres tú el Rey de los Judíos? -Tú lo dices -le respondió él.

[4] Dijo Pilato a los príncipes de los sacerdotes y a la muchedumbre: -No encuentro ningún delito en este hombre.

[5] Pero ellos insistían: -Subleva al pueblo, enseñando por toda Judea, desde que comenzó en Galilea hasta aquí.

[6] Pilato al oírlo preguntó si aquel hombre era galileo.

[7] Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, lo remitió a Herodes, que estaba también aquellos días en Jerusalén.

[8] Herodes se alegró mucho de ver a Jesús, pues deseaba verlo hacía mucho tiempo, porque había oído muchas cosas sobre él y esperaba verle hacer algún milagro.

[9] Le preguntó con mucha locuacidad, pero él no le respondió nada.

[10] También estaban allí los príncipes de los sacerdotes y los escribas, acusándole con vehemencia.

[11] Herodes, junto con sus soldados, le despreció, se burló de él poniéndole un vestido blanco y se lo remitió a Pilato.

[12] Herodes y Pilato se hicieron amigos aquel día, pues antes estaban enemistados entre sí.

[13] Pilato convocó a los príncipes de los sacerdotes, a los magistrados y al pueblo,

[14] y les dijo: -Me habéis presentado a este hombre como alborotador del pueblo. Mirad: yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ningún delito de los que le acusáis;

[15] ni tampoco Herodes, porque nos lo ha devuelto; por tanto, nada ha hecho que merezca la muerte.

[16] Así que, después de castigarle, lo soltaré.

[18] Pero toda la multitud clamó di