untaban, para tentarle, si le es lícito al marido repudiar a su mujer.

[3] Él les respondió: -¿Qué os mandó Moisés?

[4] -Moisés permitió" darle escrito el libelo de repudio y despedirla" -dijeron ellos.

[5] Pero Jesús les dijo: -Por la dureza de vuestro corazón os escribió este precepto.

[6] Pero en el principio de la creación "los hizo" "hombre y mujer".

[7] "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer",

[8] "y serán los dos una sola carne". De modo que ya no son dos, sino una sola carne.

[9] Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

[10] Una vez en la casa, sus discípulos volvieron a preguntarle sobre esto.

[11] Y les dijo: -Cualquiera que repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla;

[12] y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.

[13] Le presentaban unos niños para que los tomara en sus brazos; pero los discípulos les reñían.

[14] Al verlo Jesús se enfadó y les dijo: -Dejad que los niños vengan conmigo, y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios.

[15] En verdad os digo: quien no reciba el Reino de Dios como un niño no entrará en él.

[16] Y abrazándolos, los bendecía imponiéndoles las manos. El joven rico. Pobreza y entrega cristianas

[17] Cuando salía para ponerse en camino, vino uno corriendo y, arrodillado ante él, le preguntó: -Maestro bueno, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?

[18] Jesús le dijo: -¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno solo: Dios.

[19] Ya conoces los mandamientos: "no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no dirás falso testimonio", no defraudarás a nadie", honra a tu padre y a tu madre".

[20] -Maestro, todo esto lo he guardado desde mi adolescencia -respondió él.

[21] Y Jesús fijó en él su mirada y quedó prendado de él. Y le dijo: -Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Luego, ven y sígueme.

[22] Pero él, afligido por estas palabras, se marchó triste, porque tenía muchas posesiones.

[23] Jesús, mirando a su alrededor, les dijo a sus discípulos: -¡Qué difícilmente entrarán en el Reino de Dios los que tienen riquezas!

[24] Los discípulos se quedaron impresionados por sus palabras. Y hablándoles de nuevo, dijo: -Hijos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios!

[25] Es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino de Dios.

[26] Y ellos se quedaron aún más asombrados diciéndose unos a otros: -Entonces, ¿quién puede salvarse?

[27] Jesús, con la mirada fija en ellos, les dijo: -Para los hombres es imposible, pero para Dios no; porque para Dios todo es posible.

[28] Comenzó Pedro a decirle: -Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.

[29] Jesús respondió: -En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, hermanos o hermanas, madre o padre, o hijos o campos por mí y por el Evangelio,

[30] que no reciba en este m