s dice: «¿Por qué hacéis eso?», respondedle: «El Señor lo necesita y enseguida lo devolverá aquí».

[4] Se marcharon y encontraron un borrico atado junto a una puerta, fuera, en un cruce de caminos, y lo desataron.

[5] Algunos de los que estaban allí les decían: -¿Qué hacéis desatando el borrico?

[6] Ellos les respondieron como Jesús les había dicho, y se lo permitieron.

[7] Entonces llevaron el borrico a Jesús, echaron encima sus mantos, y se montó sobre él.

[8] Muchos extendieron sus mantos en el camino, otros el ramaje que cortaban de los campos.

[9] Los que iban delante y los que seguían detrás gritaban: -"¡Hosanna!" " ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!"

[10] ¡Bendito el Reino que viene, el de nuestro padre David! ¡"Hosanna" en las alturas!

[11] Y entró en Jerusalén en el Templo; y después de observar todo atentamente, como ya era hora tardía, salió para Betania con los doce.

[12] Al día siguiente, cuando salían de Betania, sintió hambre.

[13] Viendo de lejos una higuera que tenía hojas, se acercó por si encontraba algo en ella, pero cuando llegó no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.

[14] Y la increpó: -Que nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y sus discípulos lo estaban escuchando.

[15] Llegaron a Jerusalén. Y, entrando en el Templo, comenzó a expulsar a los que vendían y a los que compraban en el Templo, y volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas.

[16] Y no permitía que nadie transportase cosas por el Templo.

[17] Y les enseñaba diciendo: -¿No está escrito: "Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones"? Vosotros, en cambio, la habéis convertido en una "cueva de ladrones".

[18] Lo oyeron los príncipes de los sacerdotes y los escribas, y buscaban el modo de acabar con él; pues le temían, ya que toda la muchedumbre quedaba admirada de su enseñanza.

[19] Y al atardecer salieron de la ciudad.

[20] Por la mañana, al pasar, vieron que la higuera se había secado de raíz.

[21] Y acordándose Pedro, le dijo: -Rabbí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.

[22] Jesús les contestó: -Tened fe en Dios.

[23] En verdad os digo que cualquiera que diga a este monte: «Arráncate y échate al mar», sin dudar en su corazón, sino creyendo que se hará lo que dice, le será concedido.

[24] Por tanto os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo recibisteis y se os concederá.

[25] Y cuando os pongáis de pie para orar, perdonad si tenéis algo contra alguno, a fin de que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestros pecados.

[27] Llegaron de nuevo a Jerusalén. Y mientras paseaba por el Templo, se le acercaron los príncipes de los sacerdotes, los escribas y los ancianos,

[28] y le dijeron: -¿Con qué potestad haces estas cosas? ¿O quién te ha dado tal potestad para hacerlas?

[29] Jesús les contestó: -Os voy a hacer una pregunta. Respondedme, y os diré con qué potestad hago estas cosas:

[30] el bautismo de Juan ¿era del cielo o de los h