stes y llorosos.

[11] Pero ellos, al oír que estaba vivo y que ella lo había visto, no lo creyeron.

[12] Después de esto se apareció, bajo distinta figura, a dos de ellos que iban de camino a una aldea;

[13] también ellos regresaron y lo comunicaron a los demás, pero tampoco les creyeron.

[14] Por último, se apareció a los once cuando estaban a la mesa y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no creyeron a los que lo habían visto resucitado.

[15] Y les dijo: -Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura.

[16] El que crea y sea bautizado se salvará; pero el que no crea se condenará.

[17] A los que crean acompañarán estos milagros: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán lenguas nuevas,

[18] agarrarán serpientes con las manos y, si bebieran algún veneno, no les dañará; impondrán las manos sobre los enfermos y quedarán curados.

[19] El Señor, Jesús, después de hablarles, se elevó al cielo y está sentado a la derecha de Dios.

[20] Y ellos, partiendo de allí, predicaron por todas partes, y el Señor cooperaba y confirmaba la palabra con los milagros que la acompañaban.