usto obtendrá recompensa de justo.

[42] Y cualquiera que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por el hecho de ser discípulo, en verdad os digo que no quedará sin recompensa.

Cap.11

[1] Cuando terminó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

[2] Entretanto Juan, que en la cárcel había tenido noticia de las obras de Cristo, envió a preguntarle por mediación de sus discípulos:

[3] -¿Eres tú el que va a venir, o esperamos a otro?

[4] Y Jesús les respondió: -Id y anunciadle a Juan lo que estáis viendo y oyendo:

[5] "los ciegos ven "y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan "y a los pobres se les anuncia el Evangelio".

[6] Y bienaventurado el que no se escandalice de mí.

[7] Cuando ellos se fueron, Jesús se puso a hablar de Juan a la multitud: -¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

[8] Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre vestido con finos ropajes? Daos cuenta de que los que llevan finos ropajes se encuentran en los palacios reales.

[9] Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os lo aseguro, y más que un profeta.

[10] Éste es de quien está escrito: "Mira que yo envío a mi mensajero delante de ti", "para que vaya preparándote el camino".

[11] »En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer nadie mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.

[12] »Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos padece violencia, y los esforzados lo conquistan.

[13] Porque todos los Profetas y la Ley profetizaron hasta Juan.

[14] Y si queréis comprenderlo, él es Elías, el que va a venir.

[15] El que tenga oídos, que oiga.

[16] »¿Con quién voy a comparar esta generación? Se parece a unos niños que se sientan en las plazas y les reprochan a sus compañeros:

[17] «Hemos tocado para vosotros la flauta y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones y no habéis hecho duelo».

[18] »Porque ha venido Juan, que no come ni bebe, y dicen: «Tiene un demonio».

[19] Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: «Mirad un hombre comilón y bebedor, amigo de publicanos y pecadores». »Pero la sabiduría queda acreditada por sus propias obras. Jesús increpa a las ciudades incrédulas

[20] Entonces se puso a reprochar a las ciudades donde se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido:

[21] -¡Ay de ti, Corazín, ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han obrado en vosotras, hace tiempo que habrían hecho penitencia en saco y ceniza.

[22] Sin embargo, os digo que en el día del Juicio Tiro y Sidón serán tratadas con menos rigor que vosotras.

[23] »Y tú, Cafarnaún, "¿"acaso "serás exaltada hasta el cielo? ¡Hasta los infiernos vas a descender!" Porque si en Sodoma hubieran sido realizados los milagros que se ha