l que oye la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y queda estéril.

[23] Y lo sembrado en buena tierra es el que oye la palabra y la entiende, y fructifica y produce el ciento, o el sesenta, o el treinta.

[24] Les propuso otra parábola: -El Reino de los Cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo.

[25] Pero, mientras dormían los hombres, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.

[26] Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña.

[27] Los siervos del amo de la casa fueron a decirle: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?»

[28] Él les dijo: «Algún enemigo lo habrá hecho». Le respondieron los siervos: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?»

[29] Pero él les respondió: «No, no vaya a ser que, al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

[30] Dejad que crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega les diré a los segadores: "Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla; el trigo, en cambio, almacenadlo en mi granero"».

[31] Les propuso otra parábola: -El Reino de los Cielos es como un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo;

[32] es, sin duda, la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas, y llega a hacerse como un árbol, hasta el punto de que los pájaros del cielo acuden a anidar en sus ramas.

[33] Les dijo otra parábola: -El Reino de los Cielos es como la levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.

[34] Todas estas cosas habló Jesús a las multitudes con parábolas y no les solía hablar nada sin parábolas,

[35] para que se cumpliese lo dicho por medio del Profeta: "Abriré mi boca con parábolas", "proclamaré las cosas que estaban ocultas" "desde la creación" del mundo.

[36] Entonces, después de despedir a las multitudes, entró en la casa. Y se acercaron sus discípulos y le dijeron: -Explícanos la parábola de la cizaña del campo. Él les respondió:

[37] -El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre;

[38] el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno.

[39] El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo; los segadores son los ángeles.

[40] Del mismo modo que se reúne la cizaña y se quema en el fuego, así será al fin del mundo.

[41] El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y apartarán de su Reino a todos los que causan escándalo y obran la maldad,

[42] y los arrojarán en el horno del fuego. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

[43] Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. Quien tenga oídos, que oiga.

[44] »El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en el campo que, al encontrarlo un hombre, lo oculta y, en su alegría, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo.

[45] »Asimismo el Reino de los Cielos es 