s, y ser llevado a la muerte y resucitar al tercer día.

[22] Pedro, tomándolo aparte, se puso a reprenderle diciendo: -¡Dios te libre, Señor! De ningún modo te ocurrirá eso.

[23] Pero él se volvió hacia Pedro y le dijo: -¡Apártate de mí, Satanás! Eres escándalo para mí, porque no sientes las cosas de Dios sino las de los hombres.

[24] Entonces les dijo Jesús a sus discípulos: -Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga.

[25] Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará.

[26] »Porque, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?, o ¿qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

[27] Porque el Hijo del Hombre va a venir en la gloria de su Padre acompañado de sus ángeles, y entonces retribuirá a cada uno según su conducta.

[28] En verdad os digo que hay algunos de los aquí presentes que no sufrirán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en su Reino.

Cap.17

[1] Seis días después, Jesús se llevó con él a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano, y los condujo a un monte alto, a ellos solos.

[2] Y se transfiguró ante ellos, de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol, y sus vestidos blancos como la luz.

[3] En esto, se les aparecieron Moisés y Elías hablando con él.

[4] Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: -Señor, qué bien estamos aquí; si quieres haré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

[5] Todavía estaba hablando, cuando una nube de luz los cubrió y una voz desde la nube dijo: -Éste es mi Hijo, el Amado, en quien me he complacido: escuchadle.

[6] Los discípulos al oírlo cayeron de bruces llenos de temor.

[7] Entonces se acercó Jesús y los tocó y les dijo: -Levantaos y no tengáis miedo.

[8] Al alzar sus ojos no vieron a nadie: sólo a Jesús.

[9] Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: -No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.

[10] Sus discípulos le preguntaron: -¿Por qué entonces dicen los escribas que Elías debe venir primero?

[11] Él les respondió: -Elías ciertamente vendrá y restablecerá todas las cosas.

[12] Pero yo os digo que Elías ya ha venido y no lo han reconocido, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos.

[13] Entonces comprendieron los discípulos que les hablaba de Juan el Bautista.

[14] Al llegar donde la multitud, se acercó a él un hombre, se puso de rodillas

[15] y le suplicó: -Señor, ten compasión de mi hijo, porque está lunático y sufre mucho; muchas veces se cae al fuego y otras al agua.

[16] Lo he traído a tus discípulos y no lo han podido curar.

[17] Jesús contestó -¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo aquí.

[18] Le increpó Jesús y salió de él el demonio, y quedó curado el muchacho desde aquel momento.

[19] 