 dar su vida en redención de muchos.

[29] Al salir de Jericó le seguía una gran multitud.

[30] En esto, dos ciegos sentados al lado del camino, en cuanto oyeron que pasaba Jesús, se pusieron a gritar: -¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!

[31] La multitud les reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban más fuerte diciendo: -¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!

[32] Jesús se paró, los llamó y les dijo: -¿Qué queréis que os haga?

[33] -Señor, que se abran nuestros ojos -le respondieron.

[34] Jesús, compadecido, les tocó los ojos y al instante recobraron la vista y le siguieron.

Cap.21

[1] Al acercarse a Jerusalén y llegar a Betfagé, junto al Monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos,

[2] diciéndoles: -Id a la aldea que tenéis enfrente y encontraréis enseguida un asna atada, con un borrico al lado; desatadlos y traédmelos.

[3] Si alguien os dice algo, le responderéis que el Señor los necesita y que enseguida los devolverá.

[4] Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por medio del Profeta:

[5] "Decid a la hija de Sión": "«Mira, tu Rey viene hacia ti" "con mansedumbre, sentado sobre un asna", "sobre un borrico, hijo de animal de carga»".

[6] Los discípulos marcharon e hicieron como Jesús les había ordenado.

[7] Trajeron el asna y el borrico, pusieron sobre ellos los mantos y él se montó encima.

[8] Una gran multitud extendió sus propios mantos por el camino; otros cortaban ramas de árboles y las echaban por el camino.

[9] Las multitudes que iban delante de él y las que seguían detrás gritaban diciendo: -¡"Hosanna" al Hijo de David! "¡Bendito el que viene en nombre del Señor!" "¡Hosanna "en las alturas!

[10] Al entrar en Jerusalén, se conmovió toda la ciudad y se preguntaban: -¿Quién es éste?

[11] -Éste es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea -decía la multitud.

[12] Entró Jesús en el Templo y expulsó a todos los que vendían y compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas,

[13] mientras les decía: -Escrito está: "Mi casa será llamada casa de oración", pero vosotros la estáis convirtiendo en "una cueva de ladrones".

[14] Mientras estaba en el Templo, se acercaron a él ciegos y cojos y los curó.

[15] Los príncipes de los sacerdotes y los escribas, al ver los milagros que hacía y a los niños que aclamaban en el Templo y decían: «Hosanna al Hijo de David», se indignaron

[16] y le dijeron: -¿Oyes lo que dicen éstos? -Sí -les respondió Jesús-. ¿No habéis leído nunca: "De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te preparaste la alabanza"?

[17] Y los dejó, salió fuera de la ciudad, a Betania, y allí pasó la noche.

[18] Muy de mañana, cuando volvía a la ciudad, sintió hambre.

[19] Viendo una higuera junto al camino, se acercó, pero no encontró en ella nada más que hojas. Y le dijo: -Que nunca jamás brote de ti fruto alguno. Y al instante se secó la higuera.

[20] Al ver esto los discípulos se maravillaron y dijeron: -¿Cómo t