 es admirable a nuestros ojos"?

[43] »Por esto os digo que se os quitará el Reino de Dios y se entregará a un pueblo que rinda sus frutos.

[44] Y quien caiga sobre esta piedra se despedazará, y al que le caiga encima lo aplastará.

[45] Al oír los príncipes de los sacerdotes y los fariseos sus parábolas, comprendieron que se refería a ellos.

[46] Y aunque querían prenderlo, tuvieron miedo a la multitud, porque lo tenían como profeta.

Cap.22

[1] Jesús les habló de nuevo con parábolas y dijo:

[2] -El Reino de los Cielos es como un rey que celebró las bodas de su hijo,

[3] y envió a sus siervos a llamar a los invitados a las bodas; pero éstos no querían acudir.

[4] Nuevamente envió a otros siervos diciéndoles: «Decid a los invitados: mirad que tengo preparado ya mi banquete, se ha hecho la matanza de mis terneros y mis reses cebadas, y todo está a punto; venid a las bodas».

[5] Pero ellos, sin hacer caso, se marcharon: quien a su campo, quien a su negocio.

[6] Los demás echaron mano a los siervos, los maltrataron y los mataron.

[7] El rey se encolerizó, y envió a sus tropas a acabar con aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.

[8] Luego les dijo a sus siervos: «Las bodas están preparadas pero los invitados no eran dignos.

[9] Así que marchad a los cruces de los caminos y llamad a las bodas a cuantos encontréis».

[10] Los siervos salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos; y se llenó de comensales la sala de bodas.

[11] Entró el rey para ver a los comensales, y se fijó en un hombre que no vestía traje de boda;

[12] y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin llevar traje de boda?» Pero él se calló.

[13] Entonces el rey les dijo a los servidores: «Atadlo de pies y manos y echadlo a las tinieblas de afuera; allí habrá llanto y rechinar de dientes».

[14] Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos.

[15] Entonces los fariseos se retiraron y se pusieron de acuerdo para ver cómo podían cazarle en alguna palabra.

[16] Y le enviaron a sus discípulos, con los herodianos, a que le preguntaran: -Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas de verdad el camino de Dios, y que no te dejas llevar por nadie, pues no haces acepción de personas.

[17] Dinos, por tanto, qué te parece: ¿es lícito dar tributo al César, o no?

[18] Conociendo Jesús su malicia, respondió: -¿Por qué me tentáis, hipócritas?

[19] Enseñadme la moneda del tributo. Y ellos le mostraron un denario.

[20] Él les dijo: -¿De quién es esta imagen y esta inscripción?

[21] -Del César -contestaron. Entonces les dijo: -Dad, pues, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

[22] Al oírlo se quedaron admirados, lo dejaron y se fueron.

[23] Aquel mismo día se le acercaron unos saduceos -que niegan la resurrección- y le preguntaron:

[24] -Maestro, Moisés dijo: "Si alguien muere sin tener hijos, su hermano se casará con la mujer y dará descendencia a su hermano".

[25] Pues bien, había entre nosotros siete hermanos