arítima, en los confines de Zabulón y Neftalí,

[14] para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:

[15] "Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí" "en el camino del mar", "al otro lado del Jordán", "la Galilea de los gentiles",

[16] "el pueblo que yacía en tinieblas" "ha visto una gran luz"; "para los que yacían en región" "y sombra de muerte" "una luz ha amanecido".

[17] Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: -Convertíos, porque está al llegar el Reino de los Cielos. Vocación de los primeros discípulos

[18] Mientras caminaba junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón el llamado Pedro y Andrés su hermano, que echaban la red al mar, pues eran pescadores.

[19] Y les dijo: -Seguidme y os haré pescadores de hombres.

[20] Ellos, al momento, dejaron las redes y le siguieron.

[21] Pasando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y Juan su hermano, que estaban en la barca con su padre Zebedeo remendando sus redes; y los llamó.

[22] Ellos, al momento, dejaron la barca y a su padre, y le siguieron.

[23] Recorría Jesús toda la Galilea enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia del pueblo.

[24] Su fama se extendió por toda Siria; y le traían a todos los que se sentían mal, aquejados de diversas enfermedades y dolores, a los endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curaba.

[25] Y le seguían grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán.

Cap.5

[1] Al ver Jesús a las multitudes, subió al monte; se sentó y se le acercaron sus discípulos;

[2] y abriendo su boca les enseñaba diciendo:

[3] -Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los Cielos.

[4] »Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados.

[5] »Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra.

[6] »Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque quedarán saciados.

[7] »Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.

[8] »Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios.

[9] »Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios.

[10] »Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque suyo es el Reino de los Cielos.

[11] »Bienaventurados cuando os injurien, os persigan y, mintiendo, digan contra vosotros todo tipo de maldad por mi causa.

[12] Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo: de la misma manera persiguieron a los profetas de antes de vosotros.

[13] »Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa ¿con qué se salará? No vale más que para tirarla fuera y que la pisotee la gente.

[14] »Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto de un monte;

[15] ni se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.

[16] Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que