tas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no quisiste.

[38] Mirad," vuestra casa se os va a quedar desierta".

[39] Así pues, os aseguro que ya no me veréis hasta que digáis: "Bendito el que viene en nombre del Señor".

Cap.24

[1] Salió Jesús del Templo y, cuando se alejaba, sus discípulos se le acercaron para que se fijara en las construcciones del Templo.

[2] Pero él les dijo: -¿Veis todo esto? En verdad os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derruida. Comienzo de las tribulaciones. Persecuciones por causa del Evangelio

[3] Estando él sentado en el Monte de los Olivos, se le acercaron sus discípulos a solas y le preguntaron: -Dinos cuándo ocurrirán estas cosas y cuál será la señal de tu venida y del final del mundo.

[4] Jesús les respondió: -Mirad que no os engañe nadie;

[5] porque vendrán en mi nombre muchos diciendo: «Yo soy el Cristo», y a muchos los seducirán.

[6] Vais a oír hablar de guerras y de rumores de guerras. Mirad, no os inquietéis, porque es necesario que ocurra, pero todavía no es el fin.

[7] Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, y habrá hambres y terremotos en diversos lugares.

[8] Todo esto será el comienzo de los dolores.

[9] »Entonces os entregarán al tormento, os matarán y todas las gentes os odiarán a causa de mi nombre.

[10] Y se escandalizarán muchos, se traicionarán mutuamente y se odiarán unos a otros.

[11] Surgirán muchos falsos profetas y seducirán a muchos.

[12] Y, al desbordarse la iniquidad, se enfriará la caridad de muchos.

[13] Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.

[14] Y se predicará este Evangelio del Reino en todo el mundo en testimonio para todas las gentes, y entonces vendrá el fin.

[15] »Por eso, cuando veáis "la abominación de la desolación", que predijo el profeta Daniel, erigida "en el lugar santo" -quien lea, entienda-,

[16] entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes;

[17] quien esté en el terrado, que no baje a tomar nada de su casa;

[18] y quien esté en el campo, que no vuelva atrás para tomar su manto.

[19] ¡Ay de las que estén encintas y de las que estén criando esos días!

[20] Rogad para que vuestra huida no ocurra ni en invierno ni en sábado.

[21] »Habrá entonces una gran "tribulación", "como no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora", ni la habrá.

[22] Y de no acortarse esos días, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos esos días se acortarán.

[23] »Entonces, si alguien os dijese: «Mirad, el Cristo está aquí o allí», no os lo creáis.

[24] Porque surgirán falsos mesías y falsos profetas, y se presentarán con grandes señales y prodigios para engañar, si fuera posible, incluso a los elegidos.

[25] Mirad que os lo he predicho.

[26] Y si os dijeran que está en el desierto, no vayáis; o que está en un lugar oculto, no os lo creáis.

[27] De la misma manera que el relámpago sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida d