guien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra.

[40] Al que quiera entrar en pleito contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto.

[41] A quien te fuerce a andar una milla, vete con él dos.

[42] A quien te pida, dale; y no rehúyas al que quiera de ti algo prestado.

[43] »Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y odiarás a tu enemigo.

[44] Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan,

[45] para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos y pecadores.

[46] Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen eso también los publicanos?

[47] Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen eso también los paganos?

[48] Por eso, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Cap.6

[1] »Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres con el fin de que os vean; de otro modo no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

[2] »Por lo tanto, cuando des limosna no lo vayas pregonando, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, con el fin de que los alaben los hombres. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa.

[3] Tú, por el contrario, cuando des limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha,

[4] para que tu limosna quede en lo oculto; de este modo, tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará.

[5] »Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que son amigos de orar puestos de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para exhibirse delante de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa.

[6] Tú, por el contrario, cuando te pongas a orar, entra en tu aposento y, con la puerta cerrada, ora a tu Padre, que está en lo oculto; y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará.

[7] Y al orar no empleéis muchas palabras como los gentiles, que piensan que por su locuacidad van a ser escuchados.

[8] Así pues, no seáis como ellos, porque bien sabe vuestro Padre de qué tenéis necesidad antes de que se lo pidáis.

[9] Vosotros, en cambio, orad así: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre;

[10] venga tu Reino; hágase tu voluntad, como en el cielo, también en la tierra;

[11] danos hoy nuestro pan cotidiano;

[12] y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores;

[13] y no nos pongas en tentación, sino líbranos del mal.

[14] »Porque si les perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial.

[15] Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestros pecados.

[16] »Cuando ayunéis no os finjáis tristes como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres noten que ayunan. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa.

[17] Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lávate la cara,

[18] para que no adv