 el deseo de bienestar fisiológico -"Dios le dé salud, hermano"- con que ciertos pobres agradecen o reclaman una limosna?

  221. Si somos generosos en la expiación voluntaria, Jesús nos llenará de gracia para amar las expiaciones que El nos mande.

  222. Que tu voluntad exija a los sentidos, mediante la expiación, lo que las otras potencias le niegan en la oración.

  223. ¡Qué poco vale la penitencia sin la continua mortificación!

  224. ¿Tienes miedo a la penitencia?... A la penitencia, que te ayudará a obtener la Vida eterna. -En cambio, por conservar esta pobre vida de ahora, ¿no ves cómo los hombres se someten a las mil torturas de una cruenta operación quirúrgica?

  225. Tu mayor enemigo eres tú mismo.

  226. Trata a tu cuerpo con caridad, pero no con más caridad que la que se emplea con un enemigo traidor.

  227. Si sabes que tu cuerpo es tu enemigo, y enemigo de la gloria de Dios, al serlo de tu santificación, ¿por qué le tratas con tanta blandura?

  228. "Que pasen buena tarde" -nos dijeron, como es costumbre-, y comentó un alma muy de Dios: ¡qué deseos más cortos!

  229. Contigo, Jesús, ¡qué placentero es el dolor y qué luminosa la oscuridad!

  230. ¡Sufres! -Pues, mira: "El" no tiene el Corazón más pequeño que el nuestro. -¿Sufres? Conviene.

  231. El ayuno riguroso es penitencia gratísima a Dios. -Pero, entre unos y otros, hemos abierto la mano. No importa -al contrario- que tú, con la aprobación de tu Director, lo practiques frecuentemente.

  232. ¿Motivos para la penitencia?: Desagravio, reparación, petición, hacimiento de gracias: medio para ir adelante...: por ti, por mí, por los demás, por tu familia, por tu país, por la Iglesia... Y mil motivos más.

  233. No hagas más penitencia que la que te consienta tu Director.

  234. ¡Cómo ennoblecemos el dolor, poniéndolo en el lugar que le corresponde (expiación) en la economía del espíritu!

  235. Examen. -Labor diaria. -Contabilidad que no descuida nunca quien lleva un negocio.
¿Y hay negocio que valga más que el negocio de la vida eterna?

  236. A la hora del examen ve prevenido contra el demonio mudo.

  237. Examínate: despacio, con valentía. -¿No es cierto que tu mal humor y tu tristeza inmotivados -inmotivados, aparentemente- proceden de tu falta de decisión para romper los lazos sutiles, pero "concretos", que te tendió -arteramente, con paliativos- tu concupiscencia?

  238. El examen general parece defensa. -El particular, ataque. -El primero es la armadura. El segundo, espada toledana.

  239. Una mirada al pasado. Y... ¿lamentarte? No: que es estéril. -Aprender: que es fecundo.

  240. Pide luces. -Insiste: hasta dar con la raíz para aplicarle esa arma de combate que es el examen particular.

  241. Con el examen particular has de ir derechamente a adquirir una virtud determinada o a arrancar el defecto que te domina.

  242. "Lo que debo a Dios, por cristiano: mi falta de correspondencia, ante esa deuda, me ha hecho llorar de dolor: de dolor de Amor. 'Mea culpa