o nuevo: y tratarás a Dios..., y conocerás tu miseria..., y te endiosarás... con un endiosamiento que, al acercarte a tu Padre, te hará más hermano de tus hermanos los hombres.

  284. Aspiración: Que sea yo bueno, y todos los demás mejores que yo.

  285. La conversión es cosa de un instante. -La santificación es obra de toda la vida.

  286. Nada hay mejor en el mundo que estar en gracia de Dios.

  287. Pureza de intención. -La tendrás siempre, si, siempre y en todo, sólo buscas agradar a Dios.

  288. Métete en las llagas de Cristo Crucificado. -Allí aprenderás a guardar tus sentidos, tendrás vida interior, y ofrecerás al Padre de continuo los dolores del Señor y los de María, para pagar por tus deudas y por todas las deudas de los hombres.

  289. Tu impaciencia santa, por servirle, no desagrada a Dios. -Pero será estéril si no va acompañada de un efectivo mejoramiento en tu conducta diaria.

  290. Rectificar. -Cada día un poco. -Esta es tu labor constante si de veras quieres hacerte santo.

  291. Tienes obligación de santificarte. -Tú también. -¿Quién piensa que ésta es labor exclusiva de sacerdotes y religiosos?
A todos, sin excepción, dijo el Señor: "Sed perfectos, como mi Padre Celestial es perfecto".

  292. Precisamente tu vida interior debe ser eso: comenzar... y recomenzar.

  293. En la vida interior, ¿has considerado despacio la hermosura de "servir" con voluntariedad actual?

  294. No se veían las plantas cubiertas por la nieve. -Y comentó, gozoso, el labriego dueño del campo: "ahora crecen para adentro."
-Pensé en ti: en tu forzosa inactividad...
-Dime: ¿creces también para adentro?

  295. Si no eres señor de ti mismo, aunque seas poderoso, me causa pena y risa tu señorío.

  296. Es duro leer, en los Santos Evangelios, la pregunta de Pilato: "¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, que se llama Cristo?" -Es más penoso oír la respuesta: "¡A Barrabás!"
Y más terrible todavía darme cuenta de que ¡muchas veces!, al apartarme del camino, he dicho también "¡a Barrabás!", y he añadido "¿a Cristo?... 'Crucifige eum!' -¡Crucifícalo!"

  297. Todo eso, que te preocupa de momento, importa más o menos. -Lo que importa absolutamente es que seas feliz, que te salves.

  298. ¡Luces nuevas! -¡Qué alegría tienes por que el Señor te hizo descubrir otro Mediterráneo!
-Aprovecha esos instantes: es la hora de romper a cantar un himno de acción de gracias: y es también la hora de desempolvar rincones de tu alma, de dejar alguna rutina, de obrar más sobrenaturalmente, de evitar un posible escándalo en el prójimo...
-En una palabra: que tu agradecimiento se manifieste en un propósito concreto.

  299. Cristo ha muerto por ti. -Tú... ¿qué debes hacer por Cristo?

  300. Tu experiencia personal -ese desabrimiento, esa inquietud, esa amargura- te hace vivir la verdad de aquellas palabras de Jesús: ¡nadie puede servir a dos señores!

  301. Un secreto. -Un secreto, a voces: estas crisis mundiales son crisis de santos.
-Dios quiere un puñ