a no es duradera.
¿Vas a perder, por esa caricatura del cielo, la Felicidad de la Gloria, que no tendrá fin?

  30. Eres calculador. -No me digas que eres joven. La juventud da todo lo que puede: se da ella misma sin tasa.

  31. Egoísta. -Tú, siempre a "lo tuyo". -Pareces incapaz de sentir la fraternidad de Cristo: en los demás, no ves hermanos; ves peldaños.
Presiento tu fracaso rotundo. -Y, cuando estés hundido, querrás que vivan contigo la caridad que ahora no quieres vivir.

  32. Tú no serás caudillo si en la masa sólo ves el escabel para alcanzar altura. -Tú serás caudillo si tienes ambición de salvar todas las almas.
No puedes vivir de espaldas a la muchedumbre: es menester que tengas ansias de hacerla feliz.

  33. Nunca quieres "agotar la verdad". -Unas veces, por corrección. Otras -las más-, por no darte un mal rato. Algunas, por no darlo. Y, siempre, por cobardía.
Así, con ese miedo a ahondar, jamás serás hombre de criterio.

  34. No tengas miedo a la verdad, aunque la verdad te acarree la muerte.

  35. No me gusta tanto eufemismo: a la cobardía la llamáis prudencia. -Y vuestra "prudencia" es ocasión de que los enemigos de Dios, vacío de ideas el cerebro, se den tono de sabios y escalen puestos que nunca debieran escalar.

  36. Ese abuso no es irremediable. -Es falta de carácter consentir que siga adelante, como cosa desesperada y sin posible rectificación.
No soslayes el deber. -Cúmplelo derechamente, aunque otros lo dejen incumplido.

  37. Tienes, como ahora dicen, "mucho cuento". -Pero, con toda tu verborrea, no lograrás que justifique -¡providencial!, me has dicho- lo que no tiene justificación.

  38. ¿Será verdad -no creo, no creo- que en la tierra no hay hombres sino vientres?

  39. "Pida que nunca quiera detenerme en lo fácil". -Ya lo he pedido. Ahora falta que te empeñes en cumplir ese hermoso propósito.

  40. Fe, alegría, optimismo. -Pero no la sandez de cerrar los ojos a la realidad.

  41. ¡Qué modo tan trascendental de vivir las necedades vacías y qué manera de llegar a ser algo en la vida -subiendo, subiendo- a fuerza de "pesar poco", de no tener nada, ni en el cerebro ni en el corazón!

  42. ¿Por qué esas variaciones de carácter? ¿Cuándo fijarás tu voluntad en algo? -Deja tu afición a las primeras piedras y pon la última en uno solo de tus proyectos.

  43. No me seas tan... susceptible. -Te hieres por cualquier cosa. -Se hace necesario medir las palabras para hablar contigo del asunto más insignificante.
No te molestes si te digo que eres... insoportable. -Mientras no te corrijas, nunca serás útil.

  44. Pon la amable excusa que la caridad cristiana y el trato social exigen. -Y, después, ¡camino arriba!, con santa desvergüenza, sin detenerte hasta que subas del todo la cuesta del cumplimiento del deber.

  45. ¿Por qué te duelen esas equivocadas suposiciones que de ti comentan? -Más lejos llegarías, si Dios te dejara. -Persevera en el bien, y encógete de hombros.

  46. ¿No crees que la igualdad, tal como la en