o es no hacer nada: es distraernos en actividades que exigen menos esfuerzo.

  358. Estar ocioso es algo que no se comprende en un varón con alma de apóstol.

  359. Pon un motivo sobrenatural a tu ordinaria labor profesional, y habrás santificado el trabajo.

  360. ¡Cómo te reías, noblemente, cuando te aconsejé que pusieras tus años mozos bajo la protección de San Rafael!: para que te lleve a un matrimonio santo, como al joven Tobías, con una mujer buena y guapa y rica -te dije, bromista.
Y luego, ¡qué pensativo te quedaste!, cuando seguí aconsejándote que te pusieras también bajo el patrocinio de aquel apóstol adolescente, Juan: por si el Señor te pedía más.

  361. Para ti, que te quejas interiormente, porque te tratan con dureza, y sientes el contraste de ese rigor con la conducta de los de tu sangre, copio estos párrafos de la carta de un alférez médico: "Ante el enfermo, cabe la actitud fría y calculadora, pero objetiva y útil para el paciente, del profesional honrado. Y la ñoñería llorona de la familia. -¿Qué sería de un puesto de socorro, durante un combate, cuando va llegando el chorreo de heridos que se acumulan porque la evacuación no es lo suficientemente rápida, si junto a cada camilla hubiese una familia? Como para pasarse al enemigo".

  362. No necesito milagros: me sobra con los que hay en la Escritura. -En cambio, me hace falta tu cumplimiento del deber, tu correspondencia a la gracia.

  363. Desilusionado. -Vienes alicaído. ¡Los hombres te acaban de dar una lección! -Creían que no los necesitabas, y rezumaban ofrecimientos. La posibilidad de que tuvieran que ayudarte económicamente -unas pesetillas miserables- convirtió la amistad en indiferencia.
-Confía sólo en Dios y en quienes, por El, están unidos a ti.

  364. ¡Ah, si te propusieras servir a Dios "seriamente", con el mismo empeño que pones en servir tu ambición, tus vanidades, tu sensualidad!...

  365. Si sientes impulsos de ser caudillo, tu aspiración será: con tus hermanos, el último; con los demás, el primero.

  366. Vamos a ver, ¿qué injuria se te hace a ti porque aquél o el otro tengan más confianza con determinadas personas, a quienes conocieron antes o por quienes sienten más afinidades de simpatía, de profesión, de carácter?
-Sin embargo, entre los tuyos, evita cuidadosamente aun la apariencia de una amistad particular.

  367. El manjar más delicado y selecto, si lo come un cerdo (que así se llama, sin perdón) se convierte, a lo más, ¡en carne de cerdo!
Seamos ángeles, para dignificar las ideas, al asimilarlas. -Cuando menos, seamos hombres: para convertir los alimentos, siquiera, en músculos nobles y bellos, o quizá en cerebro potente... capaz de entender y adorar a Dios.
Pero... ¡no seamos bestias, como tantos y tantos!

  368. ¿Te aburres? -Es que tienes los sentidos despiertos y el alma dormida.

  369. La caridad de Jesucristo te llevará a muchas concesiones... nobilísimas. -Y la caridad de Jesucristo te llevará a muchas intransigencias..., nobilísimas 