idar idiotamente su alma?

  400. ¡Cuántos crímenes se cometen en nombre de la justicia! Si tú vendieras armas de fuego y alguien te diera el precio de una de ellas, para matar con esa arma a tu madre, ¿se la venderías?... Pues ¿acaso no te daba su justo precio?...
-Catedrático, periodista, político, hombre de diplomacia: meditad.

  401. ¡Dios y audacia! -La audacia no es imprudencia. -La audacia no es osadía.

  402. No pidas a Jesús perdón tan sólo de tus culpas: no le ames con tu corazón solamente...
Desagráviale por todas las ofensas que le han hecho, le hacen y le harán..., ámale con toda la fuerza de todos los corazones de todos los hombres que más le hayan querido.
Sé audaz: dile que estás más loco por El que María Magdalena, más que Teresa y Teresita..., más chiflado que Agustín y Domingo y Francisco, más que Ignacio y Javier.

  403. Ten todavía más audacia y, cuando necesites algo, partiendo siempre del "Fiat", no pidas: di "Jesús, quiero esto o lo otro", porque así piden los niños.

  404. ¡Has fracasado! -Nosotros no fracasamos nunca. -Pusiste del todo tu confianza en Dios. -No perdonaste, luego, ningún medio humano.
Convéncete de esta verdad: el éxito tuyo -ahora y en esto- era fracasar. -Da gracias al Señor y ¡a comenzar de nuevo!

  405. ¿Que has fracasado? -Tú -estás bien convencido- no puedes fracasar.
No has fracasado: has adquirido experiencia. -¡Adelante!

  406. Aquello fue un fracaso, un desastre: porque perdiste nuestro espíritu. -Ya sabes que, con miras sobrenaturales, el final (¿victoria?, ¿derrota?, ¡bah!) sólo tiene un nombre: éxito.

  407. No confundamos los derechos del cargo con los de la persona. -Aquéllos no pueden ser renunciados.

  408. Santurrón es a santo, lo que beato a piadoso: su caricatura.

  409. No pensemos que valdrá de algo nuestra aparente virtud de santos, si no va unida a las corrientes virtudes de cristianos.
-Esto sería adornarse con espléndidas joyas sobre los paños menores.

  410. Que tu virtud no sea una virtud sonora.

  411. Muchos falsos apóstoles, a pesar de ellos, hacen bien a la masa, al pueblo, por la virtud misma de la doctrina de Jesús que predican, aunque no la practiquen.
Pero no se compensa, con este bien, el mal enorme y efectivo que producen matando almas de caudillos, de apóstoles, que se apartan, asqueadas, de quienes no hacen lo que enseñan a los demás.
Por eso, si no quieren llevar una vida íntegra, no deben ponerse jamás en primera fila, como jefes de grupo, ni ellos, ni ellas.

  412. Que el fuego de tu Amor no sea un fuego fatuo. -Ilusión, mentira de fuego, que ni prende en llamaradas lo que toca, ni da calor.

  413. El "non serviam" de Satanás ha sido demasiado fecundo. -¿No sientes el impulso generoso de decir cada día, con voluntad de oración y de obras, un "serviam" -¡te serviré, te seré fiel!- que supere en fecundidad a aquel clamor de rebeldía?

  414. ¡Qué pena, un "hombre de Dios" pervertido! -Pero ¡cuánta más pena, un "hombre de Dios" tibio y mundano!

  415. 