tienden, es sinónimo de injusticia?

  47. Ese énfasis y ese engolamiento te sientan mal: se ve que son postizos. -Prueba, al menos, a no emplearlos ni con tu Dios, ni con tu director, ni con tus hermanos: y habrá, entre ellos y tú, una barrera menos.

  48. Poco recio es tu carácter: ¡qué afán de meterte en todo! -Te empeñas en ser la sal de todos los platos... Y -no te enfadarás porque te hable claro- tienes poca gracia para ser sal: y no eres capaz de deshacerte y pasar inadvertido a la vista, igual que ese condimento.
Te falta espíritu de sacrificio. Y te sobra espíritu de curiosidad y de exhibición.

  49. Cállate. -No me seas "niñoide", caricatura de niño, "correveidile", encizañador, soplón. -Con tus cuentos y tus chismes has entibiado la caridad: has hecho la peor labor, y... si acaso has removido -mala lengua- los muros fuertes de la perseverancia de otros, tu perseverancia deja de ser gracia de Dios, porque es instrumento traidor del enemigo.

  50. Eres curioso y preguntón, oliscón y ventanero: ¿no te da vergüenza ser, hasta en los defectos, tan poco masculino? -Sé varón: y esos deseos de saber de los demás trócalos en deseos y realidades de propio conocimiento.

  51. Tu espíritu de varón, rectilíneo y sencillo, se abruma al sentirse envuelto en enredos, dimes y diretes, que no acaba de explicarse y en los que nunca se quiso mezclar. -Pasa por la humillación que supone andar así en boca ajena, y procura que el escarmiento te dé más discreción.

  52. ¿Por qué, al juzgar a los demás, pones en tu crítica el amargor de tus propios fracasos?

  53. Ese espíritu crítico -te concedo que no es susurración- no debes ejercitarlo con vuestro apostolado, ni con tus hermanos. -Ese espíritu crítico, para vuestra empresa sobrenatural -¿me perdonas que te lo diga?- es un gran estorbo, porque mientras examinas la labor de los otros, sin que tengas por qué examinar nada -con absoluta elevación de miras: te lo concedo-, tú no haces obra positiva alguna y enmoheces, con tu ejemplo de pasividad, la buena marcha de todos.
"Entonces -preguntas, inquieto- ¿ese espíritu crítico, que es como sustancia de mi carácter...?"
Mira -te tranquilizaré-, toma una pluma y una cuartilla: escribe sencilla y confiadamente -¡ah!, y brevemente- los motivos que te torturan, entrega la nota al superior, y no pienses más en ella. -El, que hace cabeza -tiene gracia de estado-, archivará la nota... o la echará en el cesto de los papeles. -Para ti, como tu espíritu crítico no es susurración y lo ejercitas con elevadas miras, es lo mismo.

  54. ¿Contemporizar? -Es palabra que sólo se encuentra -¡hay que contemporizar!- en el léxico de los que no tienen gana de lucha -comodones, cucos o cobardes-, porque de antemano se saben vencidos.

  55. Hombre: sé un poco menos ingenuo (aunque seas muy niño, y aun por serlo delante de Dios), y no me "pongas en berlina" a tus hermanos ante los extraños.

  56. Madera de santo. -Eso dicen de algunas gentes: que tienen madera de santos. -Aparte 