do te "entregues" a Dios no habrá dificultad que pueda remover tu optimismo.

  477. ¿Por qué dejas esos rincones en tu corazón? -Mientras no te des tú del todo, es inútil que pretendas llevarle a otro.
-Pobre instrumento eres.

  478. ¿Pero, ¡a estas alturas!, va a resultar que necesitas la aprobación, el calor, los consuelos de los poderosos, para seguir haciendo lo que Dios quiere?
-Los poderosos suelen ser volubles, y tú has de ser constante. Sé agradecido, si te ayudan. Y continúa, imperturbable, si te desprecian.

  479. No hagas caso. -Siempre los "prudentes" han llamado locuras a las obras de Dios.
-¡Adelante, audacia!

  480. ¿Ves? Un hilo y otro y muchos, bien trenzados, forman esa maroma capaz de alzar pesos enormes.
-Tú y tus hermanos, unidas vuestras voluntades para cumplir la de Dios, seréis capaces de superar todos los obstáculos.

  481. Cuando sólo se busca a Dios, bien se puede poner en práctica, para sacar adelante obras de celo, aquel principio que asentaba un buen amigo nuestro: "Se gasta lo que se deba, aunque se deba lo que se gaste".

  482. ¿Qué importa que tengas en contra al mundo entero con todos sus poderes? Tú... ¡adelante!
-Repite las palabras del salmo: "El Señor es mi luz y mi salud, ¿a quién temeré?... 'Si consistant adversum me castra, non timebit cor meum' -Aunque me vea cercado de enemigos, no flaqueará mi corazón."

  483. ¡Animo! Tú... puedes. -¿Ves lo que hizo la gracia de Dios con aquel Pedro dormilón, negador y cobarde..., con aquel Pablo perseguidor, odiador y pertinaz?

  484. Sé instrumento: de oro o de acero, de platino o de hierro..., grande o chico, delicado o tosco...
-Todos son útiles: cada uno tiene su misión propia. Como en lo material: ¿quién se atreverá a decir que es menos útil el serrucho del carpintero que las pinzas del cirujano?
-Tu deber es ser instrumento.

  485. Bien. ¿Y qué? -No entiendo cómo te puedes retraer de esa labor de almas -si no es por oculta soberbia: te crees perfecto-, porque el fuego de Dios que te atrajo, además de la luz y del calor que te entusiasman, dé a veces el humo de la flaqueza de los instrumentos.

  486. Trabajo... hay. -Los instrumentos no pueden estar mohosos. -Normas hay también para evitar el moho y la herrumbre. -Basta ponerlas en práctica.

  487. No te desvele el conflicto económico que se avecina a tu empresa de apostolado. -Aumenta la confianza en Dios, haz humanamente lo que puedas, y ¡verás qué pronto el dinero deja de ser conflicto!

  488. No dejes de hacer las cosas por falta de instrumentos: se comienza como se puede. -Después, la función crea el órgano. Algunos, que no valían, resultan aptos. Con los demás se hace una operación quirúrgica, aunque duela -¡buenos "operadores" fueron los santos!-, y se sigue adelante.

  489. Fe viva y penetrante. Como la fe de Pedro. -Cuando la tengas -lo ha dicho El- apartarás los montes, los obstáculos, humanamente insuperables, que se opongan a tus empresas de apóstol.

  490. Rectitud de corazón y buena vol