sería bastante para su plegaria. -Tú, cristiano -y cristiano escogido-, debes aprender a cantar litúrgicamente.

  524. ¡Hay que romper a cantar!, decía un alma enamorada, después de ver las maravillas que el Señor obraba por su ministerio.
-Y yo te repito el consejo: ¡canta! Que se desborde en armonías tu agradecido entusiasmo por tu Dios.

  525. Ser "católico" es amar a la Patria, sin ceder a nadie mejora en ese amor. Y, a la vez, tener por míos los afanes nobles de todos los países. ¡Cuántas glorias de Francia son glorias mías! Y, lo mismo, muchos motivos de orgullo de alemanes, de italianos, de ingleses..., de americanos y asiáticos y africanos son también mi orgullo.
-¡Católico!: corazón grande, espíritu abierto.

  526. Si no tienes veneración suma por el estado sacerdotal y el religioso, no es cierto que ames a la Iglesia de Dios.

  527. Aquella mujer que en casa de Simón el leproso, en Betania, unge con rico perfume la cabeza del Maestro, nos recuerda el deber de ser espléndidos en el culto de Dios.
-Todo el lujo, la majestad y la belleza me parecen poco.
-Y contra los que atacan la riqueza de vasos sagrados, ornamentos y retablos, se oye la alabanza de Jesús: "opus enim bonum operata est in me" -una buena obra ha hecho conmigo.

  528. Una característica muy importante del varón apostólico es amar la Misa.

  529. La Misa es larga, dices, y añado yo: porque tu amor es corto.

  530. ¿No es raro que muchos cristianos, pausados y hasta solemnes para la vida de relación (no tienen prisa), para sus poco activas actuaciones profesionales, para la mesa y para el descanso (tampoco tienen prisa), se sientan urgidos y urjan al Sacerdote, en su afán de recortar, de apresurar el tiempo dedicado al Sacrificio Santísimo del Altar?

  531. "¡Tratádmelo bien, tratádmelo bien!", decía, entre lágrimas, un anciano Prelado a los nuevos Sacerdotes que acababa de ordenar.
-¡Señor!: ¡Quién me diera voces y autoridad para clamar de este modo al oído y al corazón de muchos cristianos, de muchos!

  532. ¡Cómo lloró, al pie del altar, aquel joven Sacerdote santo que mereció martirio, porque se acordaba de un alma que se acercó en pecado mortal a recibir a Cristo!
-¿Así le desagravias tú?

  533. Humildad de Jesús: en Belén, en Nazaret, en el Calvario... -Pero más humillación y más anonadamiento en la Hostia Santísima: más que en el establo, y que en Nazaret y que en la Cruz.
Por eso, ¡qué obligado estoy a amar la Misa! ("Nuestra" Misa, Jesús...)

  534. ¡Cuántos años comulgando a diario! -Otro sería santo -me has dicho-, y yo ¡siempre igual!
-Hijo -te he respondido-, sigue con la diaria Comunión, y piensa: ¿qué sería yo, si no hubiera comulgado?

  535. Comunión, unión, comunicación, confidencia: Palabra, Pan, Amor.

  536. Comulga. -No es falta de respeto. -Comulga hoy precisamente, cuando acabas de salir de aquel lazo.
-¿Olvidas que dijo Jesús: no es necesario el médico a los sanos, sino a los enfermos?

  537. Cuando te acercas al Sagrario piensa que ¡El!..