 de las profanaciones y conservadla a nuestro amor.

  570. Bebe en la fuente clara de los "Hechos de los Apóstoles": en el capítulo XII, Pedro, por ministerio de Angeles libre de la cárcel, se encamina a casa de la madre de Marcos. -No quieren creer a la criadita, que afirma que está Pedro a la puerta. "Angelus ejus est!" -¡será su Angel!, decían.
-Mira con qué confianza trataban a sus Custodios los primeros cristianos.
-¿Y tú?

  571. Las ánimas benditas del purgatorio. -Por caridad, por justicia, y por un egoísmo disculpable -¡pueden tanto delante de Dios!- tenlas muy en cuenta en tus sacrificios y en tu oración.
Ojalá, cuando las nombres, puedas decir: "Mis buenas amigas las almas del purgatorio..."

  572. Me dices que por qué te recomiendo siempre, con tanto empeño, el uso diario del agua bendita. -Muchas razones te podría dar. Te bastará, de seguro, esta de la Santa de Avila: "De ninguna cosa huyen más los demonios, para no tornar, que del agua bendita".

  573. Gracias, Dios mío, por el amor al Papa que has puesto en mi corazón.

  574. ¿Quién te ha dicho que hacer novenas no es varonil? -Varoniles serán esas devociones, cuando las ejercite un varón..., con espíritu de oración y de penitencia.

  575. Algunos pasan por la vida como por un túnel, y no se explican el esplendor y la seguridad y el calor del sol de la fe.

  576. ¡Con qué infame lucidez arguye Satanás contra nuestra Fe Católica!
Pero, digámosle siempre, sin entrar en discusiones: yo soy hijo de la Iglesia.

  577. Sientes una fe gigante... -El que te da esa fe, te dará los medios.

  578. Te lo dice san Pablo, alma de apóstol: "Justus ex fide vivit." -El justo vive de la fe.
-¿Qué haces que dejas que se apague ese fuego?

  579. Fe. -Da pena ver de qué abundante manera la tienen en su boca muchos cristianos, y con qué poca abundancia la ponen en sus obras.
-No parece sino que es virtud para predicarla, y no para practicarla.

  580. Pide humildemente al Señor que te aumente la fe. -Y luego, con nuevas luces, juzgarás bien las diferencias entre las sendas del mundo y tu camino de apóstol.

  581. ¡Con qué humildad y con qué sencillez cuentan los evangelistas hechos que ponen de manifiesto la fe floja y vacilante de los Apóstoles!
-Para que tú y yo no perdamos la esperanza de llegar a tener la fe inconmovible y recia que luego tuvieron aquellos primeros.

  582. ¡Qué hermosa es nuestra Fe Católica! -Da solución a todas nuestras ansiedades, y aquieta el entendimiento y llena de esperanza el corazón.

  583. No soy "milagrero". -Te dije que me sobran milagros en el Santo Evangelio para asegurar fuertemente mi fe. -Pero me dan pena esos cristianos -incluso piadosos, "¡apostólicos!"- que se sonríen cuando oyen hablar de caminos extraordinarios, de sucesos sobrenaturales. -Siento deseos de decirles: sí, ahora hay también milagros: ¡nosotros los haríamos si tuviéramos fe!

  584. Enciende tu fe. -No es Cristo una figura que pasó. No es un recuerdo que se pierde en la historia.
¡Vive!