-, seguros de que nunca se os mandará cosa que no sea buena y para toda la gloria de Dios.

  618. El enemigo: ¿obedecerás... hasta en ese detalle "ridículo"? -Tú, con la gracia de Dios: obedeceré... hasta en ese detalle "heroico".

  619. Iniciativas. -Tenlas, en tu apostolado, dentro de los términos del mandato que te otorguen.
-Si se salen de estos límites o tienes duda, consulta al superior, sin comunicar antes a nadie tus pensamientos.
-Nunca olvides que eres solamente ejecutor.

  620. Si la obediencia no te da paz, es que eres soberbio.

  621. ¡Qué lástima que quien hace cabeza no te dé ejemplo!... -Pero, ¿acaso le obedeces por sus condiciones personales?... ¿O el 'obedite praepositis vestris' -"obedeced a vuestros superiores", de San Pablo, lo traduces, para tu comodidad, con una interpolación tuya que venga a decir..., siempre que el superior tenga virtudes a mi gusto?

  622. ¡Qué bien has entendido la obediencia cuando me has escrito: "obedecer siempre es ser mártir sin morir"!

  623. Te mandan una cosa que crees estéril y difícil. -Hazla. -Y verás que es fácil y fecunda.

  624. Jerarquía. -Cada pieza en su lugar. -¿Qué quedaría de un cuadro de Velázquez si cada color se fuera por su sitio, cada hilo de la tela se soltase, cada trozo, de madera del bastidor se separase de los otros?

  625. Tu obediencia no merece ese nombre si no estás decidido a echar por tierra tu labor personal más floreciente, cuando quien puede lo disponga así.

  626. ¿Verdad, Señor, que te daba consuelo grande aquella "sutileza" del hombrón-niño que, al sentir el desconcierto que produce obedecer en cosa molesta y de suyo repugnante, te decía bajito: ¡Jesús, que haga buena cara!?

  627. Tu obediencia debe ser muda. ¡Esa lengua!

  628. Ahora, que te cuesta obedecer, acuérdate de tu Señor, "factus obediens usque ad mortem, mortem autem crucis" -¡obediente hasta la muerte, y muerte de cruz!

  629. ¡Oh poder de la obediencia! -El lago de Genesaret negaba sus peces a las redes de Pedro. Toda una noche en vano.
-Ahora, obediente, volvió la red al agua y pescaron "piscium multitudinem copiosam" -una gran cantidad de peces.
-Créeme: el milagro se repite cada día.

  630. No lo olvides: aquel tiene más que necesita menos. -No te crees necesidades.

  631. Despégate de los bienes del mundo. -Ama y practica la pobreza de espíritu: conténtate con lo que basta para pasar la vida sobria y templadamente.
-Si no, nunca serás apóstol.

  632. No consiste la verdadera pobreza en no tener, sino en estar desprendido: en renunciar voluntariamente al dominio sobre las cosas.
-Por eso hay pobres que realmente son ricos. Y al revés.

  633. Si eres hombre de Dios, pon en despreciar las riquezas el mismo empeño que ponen los hombres del mundo en poseerlas.

  634. ¡Tanta afición a las cosas de la tierra! -Pronto se te irán de las manos, que no bajan con el rico al sepulcro sus riquezas.

  635. No tienes espíritu de pobreza si, puesto a escoger de modo que la elección pase inadve