rtida, no escoges para ti lo peor.

  636. "Divitiae, si affluant, nolite cor apponere" -Si vienen a tus manos las riquezas, no pongas en ellas tu corazón. -Anímate a emplearlas generosamente. Y, si fuera preciso, heroicamente.
-Sé pobre de espíritu.

  637. No amas la pobreza, si no amas lo que la pobreza lleva consigo.

  638. ¡Cuántos recursos santos tiene la pobreza! -¿Te acuerdas? Tú le diste, en horas de agobio económico para aquella empresa apostólica, hasta el último céntimo de que disponías.
-Y te dijo -Sacerdote de Dios-: "yo te daré también todo lo que tengo". -Tú, de rodillas. Y... "la bendición de Dios Omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ti y permanezca siempre", se oyó.
-Aún te dura la persuasión de que quedaste bien pagado.

  639. De callar no te arrepentirás nunca: de hablar, muchas veces.

  640. ¿Cómo te atreves a encarecer que te guarden el secreto..., si esta advertencia es la señal de que no has sabido guardarlo tú?

  641. Discreción no es misterio, ni secreteo. -Es, sencillamente, naturalidad.

  642. Discreción es... delicadeza. -¿No sientes una inquietud, un malestar íntimo, cuando los asuntos -nobles y corrientes- de tu familia salen del calor del hogar a la indiferencia o a la curiosidad de la plaza pública?

  643. No pongas fácilmente de manifiesto la intimidad de tu apostolado: ¿no ves que el mundo está lleno de egoístas incomprensiones?

  644. Calla: No olvides que tu ideal es como una lucecica recién encendida. -Puede bastar un soplo para apagarla en tu corazón.

  645. ¡Qué fecundo es el silencio! -Todas las energías que me pierdes, con tus faltas de discreción, son energías que restas a la eficacia de tu trabajo.
-Sé discreto.

  646. Si fueras más discreto no te lamentarías interiormente del mal sabor de boca que te hace sufrir después de muchas de tus conversaciones.

  647. No pretendas que te "comprendan". -Esa incomprensión es providencial: para que tu sacrificio pase oculto.

  648. Si callas lograrás más eficacia en tus empresas de apóstol -¡a cuántos se les va "la fuerza" por la boca!- y te evitarás muchos peligros de vanagloria.

  649. ¡Siempre el espectáculo! -Me pides fotografías, gráficos, estadísticas.
-No te envío ese material, porque -me parece muy respetable la opinión contraria- creería luego que hacía una labor con vistas a encaramarme en la tierra..., y donde quiero encaramarme es en el cielo.

  650. Hay mucha gente -santa- que no entiende tu camino. -No te empeñes en hacérselo comprender: perderás el tiempo y darás lugar a indiscreciones.

  651. "No se puede ser raíz y copa, sino siendo savia, espíritu, cosa que va por dentro".
-El amigo tuyo que escribió esas palabras sabía que eras noblemente ambicioso. -Y te enseñó el camino: la discreción, el sacrificio, ¡ir por dentro!

  652. Discreción, virtud de pocos. -¿Quién calumnió a la mujer diciendo que la discreción no es virtud de mujeres?
-¡Cuántos hombres, bien barbados, tienen que aprender!

  653. ¡Qué ejemplo de