 discreción nos da la Madre de Dios! Ni a San José comunica el misterio.
-Pide a la Señora la discreción que te falta.

  654. Ha afilado tu lengua el despecho. ¡Calla!

  655. Nunca te habré ponderado con bastante encarecimiento la importancia de la discreción.
-Si no es el filo de tu arma de combate, te diré que es la empuñadura.

  656. Calla siempre cuando sientas dentro de ti el bullir de la indignación. -Y esto, aunque estés justísimamente airado.
-Porque, a pesar de tu discreción, en esos instantes siempre dices más de lo que quisieras.

  657. La verdadera virtud no es triste y antipática, sino amablemente alegre.

  658. Si salen las cosas bien, alegrémonos, bendiciendo a Dios que pone el incremento. -¿Salen mal? -Alegrémonos, bendiciendo a Dios que nos hace participar de su dulce Cruz.

  659. La alegría que debes tener no es esa que podríamos llamar fisiológica, de animal sano, sino otra sobrenatural, que procede de abandonar todo y abandonarte en los brazos amorosos de nuestro Padre-Dios.

  660. Nunca te desanimes si eres apóstol. -No hay contradicción que no puedas superar. -¿Por qué estás triste?

  661. Caras largas..., modales bruscos..., facha ridícula..., aire antipático: ¿Así esperas animar a los demás a seguir a Cristo?

  662. ¿No hay alegría? -Piensa: hay un obstáculo entre Dios y yo. -Casi siempre acertarás.

  663. Para poner remedio a tu tristeza me pides un consejo. -Voy a darte una receta que viene de buena mano: del apóstol Santiago.
-"Tristatur aliquis vestrum?" -¿Estás triste, hijo mío? -"Oret!" -¡Haz oración! -Prueba a ver.

  664. No estés triste. -Ten una visión más... "nuestra" -más cristiana- de las cosas.

  665. Quiero que estés siempre contento, porque la alegría es parte integrante de tu camino. -Pide esa misma alegría sobrenatural para todos.

  666. "Laetetur cor quaerentium Dominum" -Alégrese el corazón de los que buscan al Señor.
-Luz, para que investigues en los motivos de tu tristeza.

  667. Los actos de Fe, Esperanza y Amor son válvulas por donde se expansiona el fuego de las almas que viven vida de Dios.

  668. Hazlo todo con desinterés, por puro Amor, como si no hubiera premio ni castigo. -Pero fomenta en tu corazón la gloriosa esperanza del cielo.

  669. Está bien que sirvas a Dios como un hijo, sin paga, generosamente... -Pero no te preocupes si alguna vez piensas en el premio.

  670. Dice Jesús: "y cualquiera que deje casa o hermanos o hermanas o padre o madre o esposa o hijos o heredades por causa de mi nombre, recibirá cien veces más y poseerá la vida eterna".
-¡A ver si encuentras, en la tierra, quien pague con tanta generosidad!

  671. Jesús... callado. -"Jesus autem tacebat". -¿Por qué hablas tú, para consolarte o para sincerarte?
Calla. -Busca la alegría en los desprecios: siempre te harán menos de los que mereces.
-Puedes, tú, acaso, preguntar: "Quid enim mali feci?" -¿qué mal he hecho?

  672. Está seguro de que eres hombre de Dios si llevas con alegría y silencio la injusticia.

  