hacer lo que haces no hace falta talento!...
Pues yo te digo: donde te han puesto agradas a Dios..., y eso que venías pensando es claramente sugestión infernal.

  710. Te apuras y entristeces porque tus Comuniones son frías, llenas de aridez. -Cuando vas al Sacramento, dime: ¿te buscas a ti o buscas a Jesús? -Si te buscas a ti, motivo tienes para entristecerte... Pero si -como debes- buscas a Cristo, ¿quieres señal más segura que la Cruz para saber que le has encontrado?

  711. Otra caída... y ¡qué caída!... ¿Desesperarte?... No: humillarte y acudir, por María, tu Madre, al Amor Misericordioso de Jesús. -Un "miserere" y ¡arriba ese corazón! -A comenzar de nuevo.

  712. ¡Muy honda es tu caída! -Comienza los cimientos desde ahí abajo. -Sé humilde. -"Cor contritum et humiliatum, Deus, non despicies". -No despreciará Dios un corazón contrito y humillado.

  713. Tú no vas contra Dios. -Tus caídas son de fragilidad. -Conforme: pero ¡son tan frecuentes esas fragilidades! -no sabes evitarlas- que, si no quieres que te tenga por malo, habré de tenerte por malo y por tonto.

  714. Un querer sin querer es el tuyo, mientras no quites decididamente la ocasión. -No te quieras engañar diciéndome que eres débil. Eres... cobarde, que no es lo mismo.

  715. Esa trepidación de tu espíritu, la tentación, que te envuelve, es como una venda sobre los ojos de tu alma.
Estás a oscuras. -No te empeñes en andar solo, porque, solo, caerás. -Ve a tu Director -a tu superior- y él hará que oigas aquellas palabras de Rafael Arcángel a Tobías:
"Forti animo esto, in proximo est ut a Deo cureris" -Ten ánimo, que pronto te curará Dios. -Sé obediente, y caerán las escamas, caerá la venda de tus ojos, y Dios te llenará de gracia y de paz.

  716. ¡No sé vencerme!, me escribes con desaliento. -Y te contesto: Pero, ¿acaso has intentado poner los medios?

  717. ¡Bienaventuradas malaventuras de la tierra! -Pobreza, lágrimas, odios, injusticia, deshonra... Todo lo podrás en Aquel que te confortará.

  718. Sufres... y no querrías quejarte. -No importa que te quejes -es la reacción natural de la pobre carne nuestra-, mientras tu voluntad quiere en ti, ahora y siempre, lo que quiera Dios.

  719. Nunca te desesperes. Muerto y corrompido estaba Lázaro: "jam foetet, quatriduanus est enim" -hiede, porque hace cuatro días que está enterrado, dice Marta a Jesús.
Si oyes la inspiración de Dios y la sigues -"Lazare, veni foras!" -¡Lázaro, sal afuera!-, volverás a la Vida.

  720. ¡Que cuesta! -Ya lo sé. Pero, ¡adelante!: nadie será premiado -y ¡qué premio!- sino el que pelee con bravura.

  721. Si se tambalea tu edificio espiritual, si todo te parece estar en el aire..., apóyate en la confianza filial en Jesús y en María, piedra firme y segura sobre la que debiste edificar desde el principio.

  722. La prueba esta vez es larga. -Quizá -y sin quizá- no la llevaste bien hasta aquí... porque aún buscabas consuelos humanos. -Y tu Padre-Dios los arrancó de cuajo para que no tengas más asidero