tero, etimológicamente, es tanto como anciano. -Si merece veneración la ancianidad, piensa cuánto más habrás de venerar al Sacerdote.

  69. ¡Qué poca finura de espíritu -y qué falta de respeto- supone dedicar bromas y vayas al Sacerdote -quien sea- bajo ningún pretexto!

  70. Insisto: esas bromas -burlas- al Sacerdote, con todas las circunstancias que a ti te parezcan atenuantes, son siempre, por lo menos, una ordinariez, una chabacanería.

  71. ¡Cómo hemos de admirar la pureza sacerdotal! -Es su tesoro. -Ningún tirano podrá arrancar jamás a la Iglesia esta corona.

  72. No me pongas al Sacerdote en el trance de perder su gravedad. Es virtud que, sin envaramiento, necesita tener.
¡Cómo la pedía -¡Señor, dame... ochenta años de gravedad!- aquel clérigo joven, nuestro amigo!
Pídela tú también, para el Sacerdocio entero, y habrás hecho una buena cosa.

  73. Te ha dolido -como una puñalada en el corazón- que dijeran de ti que hablaste mal de aquellos sacerdotes. -Y me alegro de tu dolor: ¡ahora sí que estoy seguro de tu buen espíritu!

  74. Amar a Dios y no venerar al Sacerdote... no es posible.

  75. Como los hijos buenos de Noé, cubre con la capa de la caridad las miserias que veas en tu padre, el Sacerdote.

  76. Si no tienes un plan de vida, nunca tendrás orden.

  77. Eso de sujetarse a un plan de vida, a un horario -me dijiste-, ¡es tan monótono! Y te contesté: hay monotonía porque falta Amor.

  78. Si no te levantas a hora fija nunca cumplirás el plan de vida.

  79. ¿Virtud sin orden? -¡Rara virtud!

  80. Cuando tengas orden se multiplicará tu tiempo, y, por tanto, podrás dar más gloria a Dios, trabajando más en su servicio.

  81. La acción nada vale sin la oración: la oración se avalora con el sacrificio.

  82. Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en "tercer lugar", acción.

  83. La oración es el cimiento del edificio espiritual. -La oración es omnipotente.

  84. "Domine, doce nos orare" -¡Señor, enséñanos a orar! -Y el Señor respondió: cuando os pongáis a orar, habéis de decir: "Pater noster, qui es in coelis..." -Padre nuestro, que estás en los cielos...
¡Cómo no hemos de tener en mucho la oración vocal!

  85. Despacio. -Mira qué dices, quién lo dice y a quién. -Porque ese hablar de prisa, sin lugar para la consideración, es ruido, golpeteo de latas.
Y te diré con Santa Teresa, que no lo llamo oración, aunque mucho menees los labios.

  86. Tu oración debe ser litúrgica. -Ojalá te aficiones a recitar los salmos, y las oraciones del misal, en lugar de oraciones privadas o particulares.

  87. "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios", dijo el Señor. -¡Pan y palabra!: Hostia y oración.
Si no, no vivirás vida sobrenatural.

  88. Buscas la compañía de amigos que con su conversación y su afecto, con su trato, te hacen más llevadero el destierro de este mundo..., aunque los amigos a veces traicionan. -No me parece mal.
Pero... ¿cómo no frecuentas cada día con mayor 