spectáculo!- en sitio público ante millares de personas.
Sin embargo, cuando hay que perorar, perora.

  847. El esfuerzo de cada uno de vosotros, aislado, resulta ineficaz. -Si os une la caridad de Cristo, os maravillará la eficacia.

  848. Quieres ser mártir. -Yo te pondré un martirio al alcance de la mano: ser apóstol y no llamarte apóstol, ser misionero -con misión- y no llamarte misionero, ser hombre de Dios y parecer hombre de mundo: ¡pasar oculto!

  849. ¡Hombre! Ponle en ridículo. -Dile que está pasado de moda: parece mentira que aún haya gente empeñada en creer que es buen medio de locomoción la diligencia... -Esto, para los que renuevan volterianismos de peluca empolvada, o liberalismos desacreditados del XIX.

  850. ¡Qué conversaciones! ¡Qué bajeza y qué... asco! -Y has de convivir con ellos, en la oficina, en la universidad, en el quirófano..., en el mundo.
Si pides por favor que callen, se te burlan. -Si haces mala cara, insisten. -Si te vas, continúan.
La solución es ésta: primero, encomendarles a Dios y reparar; después..., dar la cara varonilmente y emplear "el apostolado de la mala lengua". -Cuando te vea ya te diré al oído un repertorio.

  851. Encaucemos las "imprudencias providenciales" de la juventud.

  852. Procura conocer la "vía de infancia espiritual", sin "forzarte" a seguir ese camino. -Deja obrar al Espíritu Santo.

  853. Camino de infancia. -Abandono. -Niñez espiritual. -Todo esto no es una bobería, sino una fuerte y sólida vida cristiana.

  854. En la vida espiritual de infancia las cosas que dicen o hacen los "niños" nunca son niñerías y puerilidades.

  855. La infancia espiritual no es memez espiritual, ni "blandenguería": es camino cuerdo y recio que, por su difícil facilidad, el alma ha de comenzar y seguir llevada de la mano de Dios.

  856. La infancia espiritual exige la sumisión del entendimiento, más difícil que la sumisión de la voluntad. -Para sujetar el entendimiento se precisa, además de la gracia de Dios, un continuo ejercicio de la voluntad, que niega, como niega a la carne, una y otra vez y siempre, dándose, por consecuencia, la paradoja de que quien sigue el "Caminito de infancia", para hacerse niño, necesita robustecer y virilizar su voluntad.

  857. Ser pequeño: las grandes audacias son siempre de los niños. -¿Quién pide... la luna? -¿Quién no repara en peligros para conseguir su deseo?
"Poned" en un niño "así", mucha gracia de Dios, el deseo de hacer su Voluntad (de Dios), mucho amor a Jesús, toda la ciencia humana que su capacidad le permita adquirir... y tendréis retratado el carácter de los apóstoles de ahora, tal como indudablemente Dios los quiere.

  858. Sé niño. -Más aún. -Pero no te me plantes en la "edad del pavo": ¿Has visto algo más tonto que un chiquillo "hombreando", o un hombre "niñoide"?
Niño, con Dios: y, por serlo, hombre muy viril en todo lo demás. -¡Ah!: y deja esas mañas de perro faldero.

  859. A veces nos sentimos inclinados a hacer pequeñas niñadas. -Son pequeñas 