endrá fin!
¿No te da alegría trabajar por un reinado así?

  907. "Nesciebatis quia in his quae Patris mei sunt oportet me esse?" -¿No sabíais que yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre?
Respuesta de Jesús adolescente. Y respuesta a una madre como su Madre, que hace tres días que va en su busca, creyéndole perdido. -Respuesta que tiene por complemento aquellas palabras de Cristo, que transcribe San Mateo: "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí".

  908. Es demasiada simplicidad la tuya cuando juzgas el valor de las empresas de apostolado por lo que de ellas se ve. -Con ese criterio habrías de preferir un quintal de carbón a un puñado de diamantes.

  909. Ahora, que te entregaste, pídele una vida nueva, un "resello": para dar firmeza a la autenticidad de tu misión de hombre de Dios.

  910. Eso -tu ideal, tu vocación- es... una locura. -Y los otros -tus amigos, tus hermanos- unos locos...
¿No has oído este grito alguna vez muy dentro de ti? -Contesta, con decisión, que agradeces a Dios el honor de pertenecer al "manicomio".

  911. Me escribes: "el deseo tan grande que todos tenemos de que 'esto' marche y se dilate parece que se va a convertir en impaciencia. ¿Cuándo salta, cuándo rompe..., cuándo veremos nuestro al mundo?"
Y añades: "el deseo no será inútil si lo desfogamos en 'coaccionar', en importunar al Señor: entonces tendremos un tiempo formidablemente ganado".

  912. Me explico el sufrimiento tuyo cuando en medio de tu forzosa inactividad consideras la tarea que falta por hacer. -No te cabe el corazón en el planeta, y tiene que amoldarse... a una labor oficial minúscula.
Pero, ¿para cuándo dejamos el "fiat"?...

  913. No lo dudes: tu vocación es la gracia mayor que el Señor ha podido hacerte. -Agradécesela.

  914. ¡Qué pena dan esas muchedumbres -altas y bajas y de en medio- sin ideal! -Causan la impresión de que no saben que tienen alma: son... manada, rebaño..., piara.
Jesús: nosotros, con la ayuda de tu Amor Misericordioso, convertiremos la manada en mesnada, el rebaño en ejército..., y de la piara extraeremos, purificados, a quienes ya no quieran ser inmundos.

  915. Las obras de Dios no son palanca, ni peldaño.

  916. Señor, haznos locos, con esa locura pegadiza que atraiga a muchos a tu apostolado.

  917. "Nonne cor nostrum ardens erat in nobis, dum loqueretur in via?" -¿Acaso nuestro corazón no ardía en nosotros cuando nos hablaba en el camino?
Estas palabras de los discípulos de Emaús debían salir espontáneas, si eres apóstol, de labios de tus compañeros de profesión, después de encontrarte a ti en el camino de su vida.

  918. Ve al apostolado a darlo todo, y no a buscar nada terreno.

  919. Al quererte apóstol, te ha recordado el Señor, para que nunca lo olvides, que eres "hijo de Dios".

  920. Cada uno de vosotros ha de procurar ser un apóstol de apóstoles.

  921. Tú eres sal, alma de apóstol. -"Bonum est sal" -la sal es buena, se lee en el Santo Evangelio, "si aut