rmanos los hombres, y vives al margen de la gran familia cristiana, eres un pobre inclusero.

Num 17 ¿La cima? Para un alma entregada, todo se convierte en cima que alcanzar: cada día descubre nuevas metas, porque ni sabe ni quiere poner límites al Amor de Dios.

Num 18 Cuanto más generoso seas, por Dios, serás más feliz.

Num 19 Con frecuencia viene la tentación de querer reservarse un poco de tiempo para uno mismo...
     Aprende de una vez a poner remedio a tanta pequeñez, rectificando enseguida.

Num 20 Eras de los de "todo o nada". Y como nada podías..., ¡qué desgracia!
     Empieza a luchar con humildad, para encender esa pobre entrega tuya, tan cicatera, hasta hacerla "totalmente" efectiva.

Num 21 Los que nos hemos dedicado a Dios, nada hemos perdido.

Num 22 Me gustaría gritar al oído de tantas y de tantos: no es sacrificio entregar los hijos al servicio de Dios: es honor y alegría.

Num 23 Le ha llegado el momento de la dura prueba, y ha venido a buscarte desconsolado.
     -¿Te acuerdas? Para él -el amigo que te daba consejos "prudentes"-, tu modo de proceder no era más que utopía, fruto de una deformación de ideas, captación de voluntades, y... "agudezas" por el estilo.
     -"Este entregarse al Señor -sentenciaba- es una exacerbación anormal del sentimiento religioso". Y, con su pobre lógica, pensaba que entre tu familia y tú se había interpuesto un extraño: Cristo.
     Ahora ha entendido lo que tantas veces le repetías: Cristo no separa jamás a las almas.

Num 24 He aquí una tarea urgente: remover la conciencia de creyentes y no creyentes -hacer una leva de hombres de buena voluntad-, con el fin de que cooperen y faciliten los instrumentos materiales necesarios para trabajar con las almas.

Num 25 Mucho entusiasmo y comprensión demuestra. Pero cuando ve que se trata de "él", que "él" ha de contribuir en serio, se retira cobardemente.
     Me recuerda a aquéllos que, en momentos de grave peligro, gritaban con falsa valentía: ¡guerra, guerra!, pero ni querían dar dinero, ni alistarse para defender a su patria.

Num 26 Produce lástima comprobar cómo algunos entienden la limosna: unas perras gordas o algo de ropa vieja. Parece que no han leído el Evangelio.
     No os andéis con reparos: ayudad a las gentes a formarse con la suficiente fe y fortaleza como para desprenderse generosamente, en vida, de lo que necesitan.
     -A los remolones, explicadles que es poco noble y poco elegante, también desde el punto de vista terreno, esperar al final, cuando por fuerza ya no pueden llevarse nada consigo.

Num 27 "Quien presta, no cobra; si cobra, no todo; si todo, no tal; si tal, enemigo mortal".
     ¿Entonces?... ¡Da!, sin cálculo, y siempre por Dios. Así vivirás, también humanamente, más cerca de los hombres y contribuirás a que haya menos ingratos.

Num 28 Vi rubor en el rostro de aquel hombre sencillo, y casi lágrimas en sus ojos: prestaba generosamente su colaboración en buenas obras, con el dinero honrado que él mismo ganaba, y supo que "los buenos" motejaban de bastardas sus acciones.
     Con ingenuidad de neófito en estas peleas de Dios, musitaba: "¡ven que me sacrifico... y aún me sacrifican!"
     -Le hablé despacio: besó mi Crucifijo, y su natural indignación se trocó en paz y gozo.

Num 29 ¿No sientes unas ganas locas de hacer más completa, más "irremediable" tu entrega?

Num 30 ¡Qué ridícula actitud la de los pobrecitos hombres, cuando negamos una y otra vez pequeñeces al Señor! Pasa el tiempo, las cosas se van viendo con su verdadero relieve,... y nacen la vergüenza y el dolor.

Num 31 "Aure audietis, et non intelligetis: et videntes videbitis, et non perspicietis". Palabras claras del Espíritu Santo: oyen con sus propios oídos, y no entienden; miran con sus ojos, pero no perciben.
     ¿Por qué te inquietas si algunos, "viendo" el apostolado y conociendo su grandeza, no se entregan? Reza tranquilo, y persevera en tu camino: si ésos no se lanzan, ¡otros vendrán!

Num 32 Desde que le dijiste "sí", el tiempo va cambiando el color del horizonte -cada día, más bello-, que brilla más amplio y luminoso. Pero has de continuar diciendo "sí".

Num 33 La Virgen Santa María, Maestra de entrega sin límites. -¿Te acuerdas?: con alabanza dirigida a Ella, afirma Jesucristo: "¡el que cumple la Voluntad de mi Padre, ése -ésa- es mi madre!..."
     Pídele a esta Madre buena que en tu alma cobre fuerza -fuerza de amor y de liberación- su respuesta de generosidad ejemplar: "ecce ancilla Domini!" -he aquí la esclava del Señor.

	Respetos humanos

Num 34 Cuando está en juego la defensa de la verdad, ¿cómo se puede desear no desagradar a Dios y, al mismo tiempo, no chocar con el ambiente? Son cosas antagónicas: ¡o lo uno o lo otro! Es preciso que el sacrificio sea holocausto: hay que quemarlo todo..., hasta el "qué dirán", hasta eso que llaman reputación.

Num 35 ¡Qué claramente veo ahora que la "santa desvergüenza" tiene su raíz, muy honda, en el Evangelio! Cumple la Voluntad de Dios..., acordándote de Jesús d