 sus descaminos y todos sus olvidos.
       -Recordando aquella escena, te he encarecido: no descuides tu lucha en la vida de piedad.

Num 180 "Auxilium christianorum!" -Auxilio de los cristianos, reza con seguridad la letanía lauretana. ¿Has probado a repetir esa jaculatoria en tus trances difíciles? Si lo haces con fe, con ternura de hija o de hijo, comprobarás la eficacia de la intercesión de tu Madre Santa María, que te llevará a la victoria.

	Pescadores de hombres

Num 181 Veíamos, mientras hablábamos, las tierras de aquel continente. -Se te encendieron en lumbres los ojos, se llenó de impaciencia tu alma y, con el pensamiento en aquellas gentes, me dijiste: ¿será posible que, al otro lado de estos mares, la gracia de Cristo se haga ineficaz?
       Luego, tú mismo te diste la respuesta: El, en su bondad infinita, quiere servirse de instrumentos dóciles.

Num 182 ¡Qué compasión te inspiran!... Querrías gritarles que están perdiendo el tiempo... ¿Por qué son tan ciegos, y no perciben lo que tú -miserable- has visto? ¿Por qué no han de preferir lo mejor?
       -Reza, mortifícate, y luego -¡tienes obligación!- despiértales uno a uno, explicándoles -también uno a uno- que, lo mismo que tú, pueden encontrar un camino divino, sin abandonar el lugar que ocupan en la sociedad.

Num 183 Empezaste con muchos bríos. Pero poco a poco te has ido achicando... Y vas a acabar metido en tu pobre caparazón, si sigues empequeñeciendo tu horizonte.
       -¡Cada vez has de ensanchar más tu corazón, con hambres de apostolado!: de cien almas nos interesan las cien.

Num 184 Agradece al Señor la continua delicadeza, paternal y maternal, con que te trata.
       Tú, que siempre soñaste con grandes aventuras, te has comprometido en una empresa estupenda..., que te lleva a la santidad.
       Insisto: agradéceselo a Dios, con una vida de apostolado.

Num 185 Cuando te lances al apostolado, convéncete de que se trata siempre de hacer feliz, muy feliz, a la gente: la Verdad es inseparable de la auténtica alegría.

Num 186 Personas de diversas naciones, de distintas razas, de muy diferentes ambientes y profesiones... Al hablarles de Dios, palpas el valor humano y sobrenatural de tu vocación de apóstol. Es como si revivieras, en su realidad total, el milagro de la primera predicación de los discípulos del Señor: frases dichas en lengua extraña, mostrando un camino nuevo, han sido oídas por cada uno en el fondo de su corazón, en su propia lengua. Y por tu cabeza pasa, tomando nueva vida, la escena de que "partos, medos y elamitas..." se han acercado felices a Dios.

Num 187 Oyeme bien y hazme eco: el cristianismo es Amor; el trato con Dios es diálogo eminentemente afirmativo; la preocupación por los demás -el apostolado- no es un artículo de lujo, ocupación de unos pocos.
       -Ahora que lo sabes, llénate de gozo, porque tu vida ha adquirido un sentido completamente distinto, y sé consecuente.

Num 188 Naturalidad, sinceridad, alegría: condiciones indispensables, en el apóstol, para atraer a las gentes.

Num 189 No podía ser más sencilla la manera de llamar Jesús a los primeros doce: "ven y sígueme".
       Para ti, que buscas tantas excusas con el fin de no continuar esa tarea, se acomoda como el guante a la mano la consideración de que muy pobre era la ciencia humana de aquellos primeros; y, sin embargo, ¡cómo removieron a quienes les escuchaban!
       -No me lo olvides: la labor la sigue haciendo El, a través de cada uno de nosotros.

Num 190 Las vocaciones de apóstol las envía Dios. Pero tú no debes dejar de poner los medios: oración, mortificación, estudio o trabajo, amistad, visión sobrenatural..., ¡vida interior!

Num 191 Cuando te hablo de "apostolado de amistad", me refiero a amistad "personal", sacrificada, sincera: de tú a tú, de corazón a corazón.

Num 192 En el apostolado de amistad y confidencia, el primer paso es la comprensión, el servicio,... y la santa intransigencia en la doctrina.

Num 193 Quienes han encontrado a Cristo no pueden cerrarse en su ambiente: ¡triste cosa sería ese empequeñecimiento! Han de abrirse en abanico para llegar a todas las almas. Cada uno ha de crear -y de ensanchar- un círculo de amigos, sobre el que influya con su prestigio profesional, con su conducta, con su amistad, procurando que Cristo influya por medio de ese prestigio profesional, de esa conducta, de esa amistad.

Num 194 Has de ser una brasa encendida, que lleve fuego a todas partes. Y, donde el ambiente sea incapaz de arder, has de aumentar su temperatura espiritual.
       -Si no, estás perdiendo el tiempo miserablemente, y haciéndolo perder a quienes te rodean.

Num 195 Cuando hay celo por las almas, siempre se encuentra gente buena, siempre se descubre terreno abonado. ¡No hay disculpa!

Num 196 Convéncete: también ahí, hay muchos que pueden entender tu camino; almas que -consciente o inconscientemente- buscan a Cristo y no le encuentran. Pero "¿cómo oirán hablar de El, si nadie les habla?"

Num 197 No me digas que cuidas