 tu vida interior, si no haces un apostolado intenso, sin pausa: el Señor -a Quien tú me aseguras que tratas- quiere que todos los hombres se salven.

Num 198 Ese camino es muy difícil, te ha dicho. Y, al oírlo, has asentido ufano, recordando aquello de que la Cruz es la señal cierta del camino verdadero... Pero tu amigo se ha fijado sólo en la parte áspera del sendero, sin tener en cuenta la promesa de Jesús: "mi yugo es suave".
       Recuérdaselo, porque -quizá cuando lo sepa- se entregará.

Num 199 ¿Que no tiene tiempo?... Mejor. Precisamente a Cristo le interesan los que no tienen tiempo.

Num 200 Al considerar que son muchos los que desaprovechan la gran ocasión, y dejan pasar de largo a Jesús, piensa: ¿de dónde me viene a mí esa llamada clara, tan providencial, que me mostró mi camino?
       -Medítalo a diario: el apóstol ha de ser siempre otro Cristo, el mismo Cristo.

Num 201 No te sorprendas y no te amilanes porque te ha reprochado que le hayas puesto frente a frente con Cristo, ni porque te haya añadido, indignado: "ya no puedo vivir tranquilo sin tomar una decisión..."
       Encomiéndale... Es inútil que trates de tranquilizarle: quizá se le ha puesto en primer plano una antigua inquietud, la voz de su conciencia.

Num 202 ¿Se te escandalizan porque hablas de entrega a quienes nunca habían pensado en ese problema?... -Bien, ¿y qué?: si tú tienes vocación de apóstol de apóstoles.

Num 203 No llegas a la gente, porque hablas un "idioma" distinto. Te aconsejo la naturalidad.
       ¡Esa formación tuya tan artificial!

Num 204 ¿Vacilas en lanzarte a hablar de Dios, de vida cristiana, de vocación,... porque no quieres hacer sufrir?... Olvidas que no eres tú quien llama, sino El: "ego scio quos elegerim" -yo sé bien a los que tengo escogidos.
       Además, me disgustaría que, detrás de esos falsos respetos, se escondiera la comodidad o la tibieza: ¿a estas alturas prefieres una pobre amistad humana a la amistad de Dios?

Num 205 Has tenido una conversación con éste, con aquél, con el de más allá, porque te consume el celo por las almas.
       Aquél cogió miedo; el otro consultó a un "prudente", que le ha orientado mal... -Persevera: que ninguno pueda después excusarse afirmando "quia nemo nos conduxit" -nadie nos ha llamado.

Num 206 Comprendo tu impaciencia santa, pero a la vez has de considerar que algunos necesitan pensárselo mucho, que otros irán respondiendo con el tiempo... Aguárdalos con los brazos abiertos: condimenta tu impaciencia santa con oración y mortificación abundantes. -Vendrán más jóvenes y generosos; se habrán sacudido su aburguesamiento y serán más valientes.
       ¡Cómo los espera Dios!

Num 207 La fe es un requisito imprescindible en el apostolado, que muchas veces se manifiesta en la constancia para hablar de Dios, aunque tarden en venir los frutos.
       Si perseveramos, si insistimos bien convencidos de que el Señor lo quiere, también a tu alrededor, por todas partes, se apreciarán señales de una revolución cristiana: unos se entregarán, otros se tomarán en serio su vida interior, y otros -los más flojos- quedarán al menos alertados.

Num 208 Días de auténtico alborozo: ¡tres más!
       Se cumplen las palabras de Jesús: "mi Padre se glorifica en que vosotros llevéis mucho fruto, y seáis discípulos míos".

Num 209 Me has hecho sonreír, porque te entiendo muy bien, cuando me decías: me entusiasma la posibilidad de ir a nuevas tierras, a abrir brecha, quizá muy lejos... Tendría que enterarme de si hay hombres en la luna.
       -Pide al Señor que te aumente ese celo apostólico.

Num 210 A veces, cara a esas almas dormidas, entran unas ansias locas de gritarles, de sacudirlas, de hacerlas reaccionar, para que salgan de ese sopor terrible en que se hallan sumidas. ¡Es tan triste ver cómo andan, dando palos de ciego, sin acertar con el camino!
       -Cómo comprendo ese llanto de Jesús por Jerusalén, como fruto de su caridad perfecta...

Num 211 Profundiza cada día en la hondura apostólica de tu vocación cristiana. -El levantó hace veinte siglos -para que tú y yo lo proclamemos al oído de los hombres- un banderín de enganche, abierto a todos los que tienen un corazón sincero y capacidad de amar... ¡Qué llamadas más claras quieres que el "ignem veni mittere in terram" -fuego he venido a traer a la tierra, y la consideración de esos dos mil quinientos millones de almas que todavía no conocen a Cristo!

Num 212 "Hominem non habeo" -no tengo a nadie que me ayude. Esto podrían asegurar, ¡desdichadamente!, muchos enfermos y paralíticos del espíritu, que pueden servir... y deben servir.
       Señor: que nunca me quede indiferente ante las almas.

Num 213 Ayúdame a pedir una nueva Pentecostés, que abrase otra vez la tierra.

Num 214 "Si alguno de los que me siguen no aborrece a su padre y a su madre y a la mujer y a los hijos y a los hermanos y hermanas, y aun a su vida misma, no puede ser mi discípulo".
       Cada vez veo más claro, Señor, que los lazos de sangre, si no pasan por 