tu Corazón amabilísimo, son para unos motivo permanente de cruz; para otros, origen de tentaciones -más o menos directas- contra la perseverancia; para otros, causa de ineficacia absoluta; y, para todos, lastre que se opone a un entregamiento total.

Num 215 La reja que rotura y abre el surco, no ve la semilla ni el fruto.

Num 216 Después de tu decisión, cada día haces un descubrimiento nuevo. Recuerdas el ayer, cuando te preguntabas constantemente: "¿y esto, cómo?"..., para seguir luego en tus dudas o en tus desencantos...
       Ahora siempre encuentras la respuesta exacta, razonada y clara. Y, al oír cómo contestan a tus preguntas a veces pueriles, se te ocurre pensar: "así debió de atender Jesús a los primeros Doce".

Num 217 ¡Vocaciones, Señor, más vocaciones! No me importa si la siembra fue mía o de otro -¡sembraste Tú, Jesús, con nuestras manos!-; sólo sé que nos has prometido la madurez del fruto: "et fructus vester maneat!" -que vuestro fruto será duradero.

Num 218 Sé claro. Si te dicen que vas "a pescarlos", responde que sí, que eso deseas... Pero..., ¡que no se preocupen! Porque, si no tienen vocación -si El no les llama-, no vendrán; y si la tienen, qué bochorno acabar como el joven rico del Evangelio: solos y tristes.

Num 219 Tu tarea de apóstol es grande y hermosa. Estás en el punto de confluencia de la gracia con la libertad de las almas; y asistes al momento solemnísimo de la vida de algunos hombres: su encuentro con Cristo.

Num 220 Parece que os han escogido uno a uno..., decía.
       -¡Y así es!

Num 221 Convéncete: necesitas formarte bien, de cara a esa avalancha de gente que se nos vendrá encima, con la pregunta precisa y exigente: -"bueno, ¿qué hay que hacer?"

Num 222 Una receta eficaz para tu espíritu apostólico: planes concretos, no de sábado a sábado, sino de hoy a mañana, y de ahora a luego.

Num 223 Cristo espera mucho de tu labor. Pero has de ir a buscar a las almas, como el Buen Pastor salió tras la oveja centésima: sin aguardar a que te llamen. Luego, sírvete de tus amigos para hacer bien a otros: nadie puede sentirse tranquilo -díselo a cada uno- con una vida espiritual que, después de llenarle, no rebose hacia fuera con celo apostólico.

Num 224 No es tolerable que pierdas el tiempo en "tus tonterías", cuando hay tantas almas que te esperan.

Num 225 Apostolado de la doctrina: ése será siempre tu apostolado.

Num 226 La maravilla de la Pentecostés es la consagración de todos los caminos: nunca puede entenderse como monopolio ni como estimación de uno solo en detrimento de otros.
       Pentecostés es indefinida variedad de lenguas, de métodos, de formas de encuentro con Dios: no uniformidad violenta.

Num 227 Me escribías: se unió a nuestro grupo un chico joven, que iba hacia el norte. Era minero. Cantaba muy bien, y vino acompañando a nuestro coro. Le encomendé hasta que llegó su estación. Al despedirse, comentó: "¡cuánto me gustaría prolongar el viaje con vosotros!"
       -Me acordé enseguida del "mane nobiscum!" -¡quédate con nosotros, Señor!, y le pedí nuevamente con fe que los demás "le vean" en cada uno de nosotros, compañeros de "su camino".

Num 228 Por "el sendero del justo descontento", se han ido y se están yendo las masas.
       Duele..., pero ¡cuántos resentidos hemos fabricado, entre los que están espiritual o materialmente necesitados!
       -Hace falta volver a meter a Cristo entre los pobres y entre los humildes: precisamente entre ellos es donde más a gusto se encuentra.

Num 229 Profesor: que te ilusione hacer comprender a los alumnos, en poco tiempo, lo que a ti te ha costado horas de estudio llegar a ver claro.

Num 230 El deseo de "enseñar", y "enseñar de corazón", crea en los alumnos un agradecimiento, que constituye terreno idóneo para el apostolado.

Num 231 Me gusta ese lema: "cada caminante siga su camino", el que Dios le ha marcado, con fidelidad, con amor, aunque cueste.

Num 232 ¡Qué lección tan extraordinaria cada una de las enseñanzas del Nuevo Testamento! -Después de que el Maestro, mientras asciende a la diestra de Dios Padre, les ha dicho: "id y predicad a todas las gentes", se han quedado los discípulos con paz. Pero aún tienen dudas: no saben qué hacer, y se reúnen con María, Reina de los Apóstoles, para convertirse en celosos pregoneros de la Verdad que salvará al mundo.

	Sufrimiento

Num 233 Me comentabas que hay escenas de la vida de Jesús que te emocionan más: cuando se pone en contacto con hombres en carne viva..., cuando lleva la paz y la salud a los que tienen destrozados su alma y su cuerpo por el dolor... Te entusiasmas -insistías- al verle curar la lepra, devolver la vista, sanar al paralítico de la piscina: al pobre del que nadie se acuerda. ¡Le contemplas entonces tan profundamente humano, tan a tu alcance!
       -Pues..., Jesús sigue siendo el de entonces.

Num 234 Pediste al Señor que te dejara sufrir un poco por El. Pero luego, cuando llega el padecimiento en forma tan humana, tan normal -dificultades y problemas f