amiliares..., o esas mil pequeñeces de la vida ordinaria-, te cuesta trabajo ver a Cristo detrás de eso. -Abre con docilidad tus manos a esos clavos..., y tu dolor se convertirá en gozo.

Num 235 No te quejes, si sufres. Se pule la piedra que se estima, la que vale.
       ¿Te duele? -Déjate tallar, con agradecimiento, porque Dios te ha tomado en sus manos como un diamante... No se trabaja así un guijarro vulgar.

Num 236 Los que huyen cobardemente del sufrimiento, tienen materia de meditación al ver con qué entusiasmo otras almas abrazan el dolor.
       No son pocos los hombres y las mujeres que saben padecer cristianamente. Sigamos su ejemplo.

Num 237 ¿Te lamentas?... y me explicas como si tuvieras la razón: ¡un pinchazo!... ¡Otro!...
       -¿Pero no te haces cargo de que es tonto sorprenderse de que haya espinas entre las rosas?

Num 238 Déjame que, como hasta ahora, te siga hablando en confidencia: me basta tener delante de mí un Crucifijo, para no atreverme a hablar de mis sufrimientos... Y no me importa añadir que he sufrido mucho, siempre con alegría.

Num 239 ¿No te comprenden?... El era la Verdad y la Luz, pero tampoco los suyos le comprendieron. -Como tantas veces te he hecho considerar, acuérdate de las palabras del Señor: "no es el discípulo más que el Maestro".

Num 240 Para un hijo de Dios, las contradicciones y calumnias son, como para un soldado, heridas recibidas en el campo de batalla.

Num 241 Te traen y te llevan... La fama, ¿qué importa?
       En todo caso, no sientas vergüenza ni pena por ti, sino por ellos: por los que te maltratan.

Num 242 A veces no quieren entender: están como cegados... Pero, otras, eres tú el que no ha logrado hacerse comprender: ¡corrígete!

Num 243 No basta tener razón. Además, es necesario saber hacerla valer..., y que los otros quieran reconocerla.
       Sin embargo, afirma la verdad siempre que sea necesario, sin detenerte por el "qué dirán".

Num 244 Si frecuentas la escuela del Maestro, no te extrañará que también tengas que bregar contra la incomprensión de tantas y de tantas personas, que podrían ayudarte muchísimo, sólo con que hicieran el menor esfuerzo por ser comprensivos.

Num 245 No le has maltratado físicamente... Pero le has ignorado tantas veces; le has mirado con indiferencia, como a un extraño.
       -¿Te parece poco?

Num 246 Sin pretenderlo, los que persiguen santifican... -Pero, ¡ay de estos "santificadores"!

Num 247 En la tierra, muchas veces pagan calumniando.

Num 248 Hay almas que parecen empeñadas en inventarse sufrimientos, torturándose con la imaginación.
       Después, cuando llegan penas y contradicciones objetivas, no saben estar como la Santísima Virgen, al pie de la Cruz, con la mirada pendiente de su Hijo.

Num 249 ¡Sacrificio, sacrificio! -Es verdad que seguir a Jesucristo -lo ha dicho El- es llevar la Cruz. Pero no me gusta oír a las almas que aman al Señor hablar tanto de cruces y de renuncias: porque, cuando hay Amor, el sacrificio es gustoso -aunque cueste- y la cruz es la Santa Cruz.
       -El alma que sabe amar y entregarse así, se colma de alegría y de paz. Entonces, ¿por qué insistir en "sacrificio", como buscando consuelo, si la Cruz de Cristo -que es tu vida- te hace feliz?

Num 250 ¡Cuánta neurastenia e histeria se quitaría, si -con la doctrina católica- se enseñase de verdad a vivir como cristianos: amando a Dios y sabiendo aceptar las contrariedades como bendición venida de su mano!

Num 251 No pases indiferente ante el dolor ajeno. Esa persona -un pariente, un amigo, un colega..., ése que no conoces- es tu hermano.
       -Acuérdate de lo que relata el Evangelio y que tantas veces has leído con pena: ni siquiera los parientes de Jesús se fiaban de El. -Procura que la escena no se repita.

Num 252 Imagínate que en la tierra no existe más que Dios y tú.
       -Así te será más fácil sufrir las mortificaciones, las humillaciones... Y, finalmente, harás las cosas que Dios quiere y como El las quiere.

Num 253 A veces -comentaba aquel enfermo consumido de celo por las almas- protesta un poco el cuerpo, se queja. Pero trato también de transformar "esos quejidos" en sonrisas, porque resultan muy eficaces.

Num 254 Un morbo incurable, que limitaba su acción. Y, sin embargo, me aseguraba gozoso: "la enfermedad se porta bien conmigo y cada vez la amo más; si me dieran a escoger, ¡volvería a nacer así cien veces!"

Num 255 Jesús llegó a la Cruz, después de prepararse durante treinta y tres años, ¡toda su Vida!
       -Sus discípulos, si de veras desean imitarle, deben convertir su existencia en corredención de Amor, con la propia negación, activa y pasiva.

Num 256 La Cruz está presente en todo, y viene cuando uno menos se la espera. -Pero no olvides que, ordinariamente, van parejos el comienzo de la Cruz y el comienzo de la eficacia.

Num 257 El Señor, Sacerdote Eterno, bendice siempre con la Cruz.

Num 258 "Cor Mariæ perdolentis, miserere nobis!" -invoca al Corazón de Santa María, con ánimo y decisión de unirte 