lidades materiales, técnicas, económicas, sociales, políticas, culturales..., abandonadas a sí mismas, o en manos de quienes carecen de la luz de nuestra fe, se convierten en obstáculos formidables para la vida sobrenatural: forman como un coto cerrado y hostil a la Iglesia.
       Tú, por cristiano -investigador, literato, científico, político, trabajador...-, tienes el deber de santificar esas realidades. Recuerda que el universo entero -escribe el Apóstol- está gimiendo como en dolores de parto, esperando la liberación de los hijos de Dios.

Num 312 No quieras hacer del mundo un convento, porque sería un desorden... Pero tampoco de la Iglesia una bandería terrena, porque equivaldría a una traición.

Num 313 Qué triste cosa es tener una mentalidad cesarista, y no comprender la libertad de los demás ciudadanos, en las cosas que Dios ha dejado al juicio de los hombres.

Num 314 "¿Quién ha dicho que, para llegar a la santidad, sea necesario refugiarse en una celda o en la soledad de una montaña?", se preguntaba, asombrado, un buen padre de familia, que añadía: "entonces serían santas, no las personas, sino la celda o la montaña. Parece que se han olvidado de que el Señor nos ha dicho expresamente a todos y cada uno: sed santos, como mi Padre celestial es santo".
       -Solamente le comenté: "además de querer el Señor que seamos santos, a cada uno le concede las gracias oportunas".

Num 315 Ama a tu patria: el patriotismo es una virtud cristiana. Pero si el patriotismo se convierte en un nacionalismo que lleva a mirar con desapego, con desprecio -sin caridad cristiana ni justicia- a otros pueblos, a otras naciones, es un pecado.

Num 316 No es patriotismo justificar delitos... y desconocer los derechos de los demás pueblos.

Num 317 Escribió también el Apóstol que "no hay distinción de gentil y judío, de circunciso y no circunciso, de bárbaro y escita, de esclavo y libre, sino que Cristo es todo y está en todos".
       Estas palabras valen hoy como ayer: ante el Señor, no existen diferencias de nación, de raza, de clase, de estado... Cada uno de nosotros ha renacido en Cristo, para ser una nueva criatura, un hijo de Dios: ¡todos somos hermanos, y fraternalmente hemos de conducirnos!

Num 318 Ya hace muchos años vi con claridad meridiana un criterio que será siempre válido: el ambiente de la sociedad, con su apartamiento de la fe y la moral cristianas, necesita una nueva forma de vivir y de propagar la verdad eterna del Evangelio: en la misma entraña de la sociedad, del mundo, los hijos de Dios han de brillar por sus virtudes como linternas en la oscuridad -"quasi lucernæ lucentes in caliginoso loco".

Num 319 La perenne vitalidad de la Iglesia Católica asegura que la verdad y el espíritu de Cristo no se alejan de las diversas necesidades de los tiempos.

Num 320 Para seguir las huellas de Cristo, el apóstol de hoy no viene a reformar nada, ni mucho menos a desentenderse de la realidad histórica que le rodea... -Le basta actuar como los primeros cristianos, vivificando el ambiente.

Num 321 Tú, que vives en medio del mundo, que eres un ciudadano más, en contacto con hombres que dicen ser buenos o ser malos...; tú, has de sentir el deseo constante de dar a la gente la alegría de que gozas, por ser cristiano.

Num 322 Se ha promulgado un edicto de César Augusto, que manda empadronarse a todos los habitantes de Israel. Caminan María y José hacia Belén... -¿No has pensado que el Señor se sirvió del acatamiento puntual a una ley, para dar cumplimiento a su profecía?
       Ama y respeta las normas de una convivencia honrada, y no dudes de que tu sumisión leal al deber será, también, vehículo para que otros descubran la honradez cristiana, fruto del amor divino, y encuentren a Dios.

Num 323 Quien oculta a su Director una tentación, tiene un secreto a medias con el demonio. -Se ha hecho amigo del enemigo.

Num 324 El polvo y la ceguera de cierta caída te producen desasosiego, junto con pensamientos que quieren quitarte la paz.
       -¿Has buscado el desahogo en las lágrimas junto al Señor, y en la conversación confiada con un hermano?

Num 325 Sinceridad: con Dios, con el Director, con tus hermanos los hombres. -Así estoy seguro de tu perseverancia.

Num 326 ¿Un medio para ser franco y sencillo?... Escucha y medita estas palabras de Pedro: "Domine, Tu omnia nosti..." -Señor, ¡Tú lo sabes todo!

Num 327 ¿Qué diré?, me preguntas al comenzar a abrir tu alma. Y, con segura conciencia, te respondo: en primer lugar, aquello que querrías que no se supiera.

Num 328 Los defectos que ves en los demás quizá son los tuyos. "Si oculus tuus fuerit simplex..." -Si tu ojo fuere sencillo, todo tu cuerpo estará iluminado; mas si tienes malicioso tu ojo, todo tu cuerpo estará oscurecido.
       Y más aún: "¿cómo te pones a mirar la mota en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que está dentro del tuyo?"
       -Examínate.

Num 329 Todos necesitamos prevenir la falta de objetividad, siempre que se trate de juzgar la propia 