nso a El.

Num 348 Es cierto que algunos que se entusiasman, después se van... No te preocupes: son aguja de la que se sirve Dios para meter el hilo.
       -¡Ah, y encomiéndalos!, porque tal vez se puede lograr que continúen empujando a otros.

Num 349 Para ti, que vacilas, copio de una carta: "De aquí en adelante, quizá siga siendo el mismo instrumento inepto de siempre. A pesar de esto, habrá cambiado el planteamiento y la solución del problema de mi vida; porque hay en mí un deseo, firme, de perseverancia... ¡hasta siempre!".
       -Nunca dudes de que El jamás falla.

Num 350 La vida tuya es servicio, pero siempre con lealtad enteriza, sin condiciones: sólo así rendiremos como el Señor espera.

Num 351 No compartiré nunca, ni en el terreno ascético ni en el jurídico, la idea de quienes piensan y viven como si servir a la Iglesia equivaliera a encumbrarse.

Num 352 Te duele ver que algunos tienen la técnica de hablar de la Cruz de Cristo, sólo para remontarse y alcanzar posiciones... Son los mismos que nada de lo que ven, si no coincide con su criterio, lo consideran limpio.
       -Razón de más para que perseveres en la rectitud de tus intenciones, y para que pidas al Maestro que te conceda la fuerza de repetir: "non mea voluntas, sed tua fiat!" -¡Señor, que cumpla con amor tu Voluntad Santa!

Num 353 Cada día has de crecer en lealtad a la Iglesia, al Papa, a la Santa Sede... Con un amor siempre más ¡teológico!

Num 354 Tienes un afán grande de amar a la Iglesia: tanto mayor, cuanto más se revuelven quienes pretenden afearla. -Me parece muy lógico: porque la Iglesia es tu Madre.

Num 355 Los que no quieren entender que la fe exige servicio a la Iglesia y a las almas, tarde o temprano invierten los términos, y acaban por servirse de la Iglesia y de las almas, para sus fines personales.

Num 356 Ojalá no caigas, nunca, en el error de identificar el Cuerpo Místico de Cristo con la determinada actitud, personal o pública, de uno cualquiera de sus miembros.
       Y ojalá no des pie a que gente menos formada caiga en ese error.
       -¡Mira si es importante tu coherencia, tu lealtad!

Num 357 No te entiendo cuando, hablando de cuestiones de moral y de fe, me dices que eres un católico independiente...
       -¿Independiente de quién? Esa falsa independencia equivale a salirse del camino de Cristo.

Num 358 No cedas nunca en la doctrina de la Iglesia. -Al hacer una aleación, el mejor metal es el que pierde.
       Además, ese tesoro no es tuyo, y -como narra el Evangelio- el Dueño te puede pedir cuentas cuando menos lo esperes.

Num 359 Convengo contigo en que hay católicos, practicantes y aun piadosos ante los ojos de los demás, y quizá sinceramente convencidos, que sirven ingenuamente a los enemigos de la Iglesia...
       -Se les ha colado en su propia casa, con nombres distintos mal aplicados -ecumenismo, pluralismo, democracia-, el peor adversario: la ignorancia.

Num 360 Aunque parezca una paradoja, no rara vez sucede que, aquéllos que se llaman a sí mismos hijos de la Iglesia, son precisamente los que mayor confusión siembran.

Num 361 Estás cansado de luchar. Te ha asqueado ese ambiente, caracterizado por la falta de lealtad... ¡Todos se lanzan sobre el caído, para pisotearlo!
       No sé por qué te extrañas. Ya le sucedió lo mismo a Jesucristo, pero El no se echó atrás, porque había venido para salvar justamente a los enfermos y a los que no le comprendían.

Num 362 ¡Que no actúen los leales!, quieren los desleales.

Num 363 Huye de los sectarismos, que se oponen a una colaboración leal.

Num 364 No se puede promover la verdadera unidad a base de abrir nuevas divisiones... Mucho menos, cuando los promotores aspiran a hacerse con el mando, suplantando a la autoridad legítima.

Num 365 Te quedaste muy pensativo al oírme comentar: quiero tener la sangre de mi Madre la Iglesia; no la de Alejandro, ni la de Carlomagno, ni la de los siete sabios de Grecia.

Num 366 Perseverar es persistir en el amor, "per Ipsum et cum Ipso et in Ipso...", que realmente podemos interpretar también así: ¡El!, conmigo, por mí y en mí.

Num 367 Puede suceder que haya, entre los católicos, algunos de poco espíritu cristiano; o que den esa impresión a quienes les tratan en un determinado momento.
       Pero, si te escandalizaras de esta realidad, darías muestra de conocer poco la miseria humana y... tu propia miseria. Además, no es justo ni leal tomar ocasión de las debilidades de esos pocos, para difamar a Cristo y a su Iglesia.

Num 368 Es verdad que los hijos de Dios no hemos de servir al Señor para que nos vean..., pero no nos ha de importar que nos vean, y ¡mucho menos podemos dejar de cumplir porque nos vean!

Num 369 Han transcurrido veinte siglos, y la escena se repite a diario: siguen procesando, flagelando y crucificando al Maestro... Y muchos católicos, con su comportamiento y con sus palabras, continúan gritando: ¿a ése?, ¡yo no le conozco!
       Desearía ir por todos los lugares, recordando confidencialmente a 