muchos que Dios es Misericordioso, ¡y que también es muy justo! Por eso ha manifestado claramente: "tampoco Yo reconoceré a los que no me han reconocido ante los hombres".

Num 370 Siempre he pensado que la falta de lealtad por respetos humanos es desamor..., y carencia de personalidad.

Num 371 Vuelve tus ojos a la Virgen y contempla cómo vive la virtud de la lealtad. Cuando la necesita Isabel, dice el Evangelio que acude "cum festinatione", -con prisa alegre. ¡Aprende!

Num 372 Obedecer dócilmente. -Pero con inteligencia, con amor y sentido de responsabilidad, que nada tiene que ver con juzgar a quien gobierna.

Num 373 En el apostolado, obedece sin fijarte en las condiciones humanas del que manda, ni en cómo manda. Lo contrario no es virtud.
       Cruces hay muchas: de brillantes, de perlas, de esmeraldas, de esmaltes, de marfil...; también de madera, como la de Nuestro Señor. Todas merecen igual veneración, porque la Cruz nos habla del sacrificio del Dios hecho Hombre. -Lleva esta consideración a tu obediencia, sin olvidar que El se abrazó amorosamente, ¡sin dudarlo!, al Madero, y allí nos obtuvo la Redención.
       Sólo después de haber obedecido, que es señal de rectitud de intención, haz la corrección fraterna, con las condiciones requeridas, y reforzarás la unidad por medio del cumplimiento de ese deber.

Num 374 Se obedece con los labios, con el corazón y con la mente. -Se obedece no a un hombre, sino a Dios.

Num 375 No amas la obediencia, si no amas de veras el mandato, si no amas de veras lo que te han mandado.

Num 376 Muchos apuros se remedian enseguida. Otros, no inmediatamente. Pero todos se arreglarán, si somos fieles: si obedecemos, si cumplimos lo que está dispuesto.

Num 377 El Señor quiere de ti un apostolado concreto, como el de la pesca de aquellos ciento cincuenta y tres peces grandes -y no otros-, cogidos a la derecha de la barca.
       Y me preguntas: ¿cómo es que sabiéndome pescador de hombres, viviendo en contacto con muchos compañeros, y pudiendo distinguir hacia quiénes ha de ir dirigido mi apostolado específico, no pesco?... ¿Me falta Amor? ¿Me falta vida interior?
       Escucha la respuesta de labios de Pedro, en aquella otra pesca milagrosa: -"Maestro, toda la noche hemos estado fatigándonos, y nada hemos cogido; no obstante, sobre tu palabra, echaré la red".
       En nombre de Jesucristo, empieza de nuevo. -Fortificado: ¡fuera esa flojera!

Num 378 Obedece sin tantas cavilaciones inútiles... Mostrar tristeza o desgana ante el mandato es falta muy considerable. Pero sentirla nada más, no sólo no es culpa, sino que puede ser la ocasión de un vencimiento grande, de coronar un acto de virtud heroico.
       No me lo invento yo. ¿Te acuerdas? Narra el Evangelio que un padre de familia hizo el mismo encargo a sus dos hijos... Y Jesús se goza en el que, a pesar de haber puesto dificultades, ¡cumple!; se goza, porque la disciplina es fruto del Amor.

Num 379 La mayor parte de las desobediencias proviene de no saber "escuchar" el mandato, que en el fondo es falta de humildad o de interés en servir.

Num 380 ¿Quieres obedecer cabalmente?... Pues escucha bien, para comprender el alcance y el espíritu de lo que te indican; y, si algo no entiendes, pregunta.

Num 381 ¡A ver cuándo te convences de que has de obedecer!... Y desobedeces si, en lugar de cumplir el plan de vida, pierdes el tiempo. Todos tus minutos han de estar llenos: trabajo, estudio, proselitismo, vida interior.

Num 382 De modo semejante a como la Iglesia, a través del cuidado de la liturgia, nos hace intuir la belleza de los misterios de la Religión, y nos lleva a amarlos mejor, así debemos vivir -sin teatro- cierta corrección, aparentemente mundana, de respeto profundo -aun externo- hacia el Director, que nos comunica por su boca la Voluntad de Dios

Num 383 Al gobernar, después de pensar en el bien común, es necesario contar con que -en el terreno espiritual y en el civil- difícilmente una norma puede no desagradar a algunos.
       -¡Nunca llueve a gusto de todos!, reza la sabiduría popular. Pero eso, no lo dudes, no es defecto de la ley, sino rebeldía injustificada de la soberbia o del egoísmo de aquellos pocos.

Num 384 Orden, autoridad, disciplina... -Escuchan, ¡si escuchan!, y se sonríen cínicamente, alegando -ellas y ellos- que defienden su libertad.
       Son los mismos que luego pretenden que respetemos o que nos acomodemos a sus descaminos; no comprenden -¡qué protestas tan chabacanas!- que sus modales no sean -¡no pueden ser!- aceptados por la auténtica libertad de los demás.

Num 385 Los que gobiernan tareas espirituales, han de interesarse por todo lo humano, para elevarlo al orden sobrenatural y divinizarlo.
       Si no se puede divinizar, no te engañes: no es humano, es "animalesco", impropio de la criatura racional.

Num 386 Autoridad. -No consiste en que el de arriba "grite" al inferior, y éste al de más abajo.
       Con ese criterio -caricatura de la autoridad-, aparte de la evidente falta de 