caridad y de corrección humana, sólo se consigue que quien hace cabeza se vaya alejando de los gobernados, porque no les sirve: ¡todo lo más, los usa!

Num 387 No seas tú de ésos que, teniendo desgobernada su propia casa, intentan entrometerse en el gobierno de las casas de los demás.

Num 388 Pero... ¿de veras piensas que todo lo sabes, porque has sido constituido en autoridad?
       -Oyeme bien: el buen gobernante "sabe" que puede, ¡que debe!, aprender de los demás.

Num 389 Libertad de conciencia: ¡no! -Cuántos males ha traído a los pueblos y a las personas este lamentable error, que permite actuar en contra de los propios dictados íntimos.
       Libertad "de las conciencias", sí: que significa el deber de seguir ese imperativo interior..., ¡ah, pero después de haber recibido una seria formación!

Num 390 Gobernar no es mortificar.

Num 391 Para ti, que ocupas ese puesto de gobierno. Medita: los instrumentos más fuertes y eficaces, si se les trata mal, se mellan, se desgastan y se inutilizan.

Num 392 Las decisiones de gobierno, tomadas a la ligera por una sola persona, nacen siempre, o casi siempre, influidas por una visión unilateral de los problemas.
       -Por muy grandes que sean tu preparación y tu talento, debes oír a quienes comparten contigo esa tarea de dirección.

Num 393 Nunca des oído a la delación anónima: es el procedimiento de los viles.

Num 394 Un criterio de buen gobierno: el material humano hay que tomarlo como es, y ayudarle a mejorar, sin despreciarlo jamás.

Num 395 Me parece muy bien que, a diario, procures aumentar esa honda preocupación por tus súbditos: porque sentirse rodeado y protegido por la comprensión afectuosa del superior, puede ser el remedio eficaz que necesiten las personas a las que has de servir con tu gobierno.

Num 396 ¡Qué pena causan algunos, constituidos en autoridad, cuando juzgan y hablan con ligereza, sin estudiar el asunto, con afirmaciones tajantes, sobre personas o temas que desconocen, y... hasta con "prevenciones", que son fruto de deslealtad!

Num 397 Si la autoridad se convierte en autoritarismo dictatorial y esta situación se prolonga en el tiempo, se pierde la continuidad histórica, mueren o envejecen los hombres de gobierno, llegan a la edad madura personas sin experiencia para dirigir, y la juventud -inexperta y excitada- quiere tomar las riendas: ¡cuántos males!, ¡y cuántas ofensas a Dios -propias y ajenas- recaen sobre quien usa tan mal de la autoridad!

Num 398 Cuando el que manda es negativo y desconfiado, fácilmente cae en la tiranía.

Num 399 Procura ser rectamente objetivo en tu labor de gobierno. Evita esa inclinación de los que tienden a ver más bien -y a veces, sólo- lo que no marcha, los errores.
       -Llénate de alegría, con la certeza de que el Señor a todos ha concedido la capacidad de hacerse santos, precisamente en la lucha contra los propios defectos.

Num 400 El afán de novedad puede llevar al desgobierno.
       -Hacen falta nuevos reglamentos, dices... -¿Tú crees que el cuerpo humano mejoraría con otro sistema nervioso o arterial?

Num 401 ¡Qué empeño el de algunos en masificar!: convierten la unidad en uniformidad amorfa, ahogando la libertad.
       Parece que ignoran la impresionante unidad del cuerpo humano, con tan divina diferenciación de miembros, que -cada uno con su propia función- contribuyen a la salud general.
       -Dios no ha querido que todos sean iguales, ni que caminemos todos del mismo modo por el único camino.

Num 402 Hay que enseñar a la gente a trabajar -sin exagerar la preparación: "hacer" es también formarse-, y a aceptar de antemano las imperfecciones inevitables: lo mejor es enemigo de lo bueno.

Num 403 No fíes nunca sólo en la organización.

Num 404 El buen pastor no necesita atemorizar a sus ovejas: semejante comportamiento es propio de los malos gobernantes. Por eso, a nadie le extraña que acaben odiados y solos.

Num 405 Gobernar, muchas veces, consiste en saber "ir tirando" de la gente, con paciencia y cariño.

Num 406 El buen gobierno no ignora la flexibilidad necesaria, sin caer en la falta de exigencia.

Num 407 "¡Mientras no me hagan pecar!" -Recio comentario de aquella pobre criatura, casi aniquilada, en su vida personal y en sus afanes de hombre y de cristiano, por enemigos poderosos.
       -Medita y aprende: ¡mientras no te hagan pecar!

Num 408 No todos los ciudadanos forman parte del ejército regular. Pero, a la hora de la guerra, todos participan... Y el Señor ha dicho: "no he venido a traer la paz, sino la guerra".

Num 409 "Era un guerrillero -escribe-, y me movía por el monte, disparando cuando me daba la real gana. Pero quise alistarme como soldado, porque comprendí que las guerras las ganan, más fácilmente, los ejércitos organizados y con disciplina. Un pobre guerrillero aislado no puede tomar ciudades enteras, ni ocupar el mundo. Colgué mi escopetón -¡resulta tan anticuado!-, y ahora estoy mejor armado. A la vez, sé que no puedo ya tumbarme en el monte, a la sombra de un á