rbol, y soñar que yo solito ganaré la guerra".
       -¡Bendita disciplina y bendita unidad de nuestra Madre la Iglesia Santa!

Num 410 A tantos católicos rebeldes les diría que faltan a su deber los que, en lugar de atenerse a la disciplina y a la obediencia a la autoridad legítima, se convierten en partido; en bandería menuda; en gusanos de discordia; en conjura y chismorreo; en fomentadores de estúpidas pugnas personales; en tejedores de urdimbres de celos y crisis.

Num 411 No es lo mismo un viento suave que el huracán. Con el primero, cualquiera resiste: es juego de niños, parodia de lucha.
       -Pequeñas contradicciones, escasez, apurillos... Los llevabas gustosamente, y vivías la interior alegría de pensar: ¡ahora sí que trabajo por Dios, porque tenemos Cruz!...
       Pero, pobre hijo mío: llegó el huracán, y sientes un bamboleo, un golpear que arrancaría árboles centenarios. Eso..., dentro y fuera. ¡Confía! No podrá desarraigar tu Fe y tu Amor, ni sacarte de tu camino..., si tú no te apartas de la "cabeza", si sientes la unidad.

Num 412 ¡Con qué facilidad incumples el plan de vida, o haces las cosas peor que si las omitieras!... -¿Así quieres enamorarte cada vez más de tu camino, para contagiar después a otros este amor?

Num 413 No ambiciones más que un solo derecho: el de cumplir tu deber.

Num 414 ¿Que la carga es pesada? -¡No, y mil veces no! Esas obligaciones, que aceptaste libremente, son alas que te levantan sobre el cieno vil de las pasiones.
       ¿Acaso sienten los pájaros el peso de sus alas? Córtalas, ponlas en el platillo de una balanza: ¡pesan! ¿Puede, sin embargo, volar el ave si se las arrancan? Necesita esas alas así; y no advierte su pesantez porque la elevan sobre el nivel de las otras criaturas.
       ¡También tus "alas" pesan! Pero, si te faltaran, caerías en las más sucias ciénagas.

Num 415 "María guardaba todas estas cosas en su corazón..."
       Cuando el amor limpio y sincero anda por medio, la disciplina no supone peso, aunque cueste, porque une al Amado.

	Personalidad

Num 416 El Señor necesita almas recias y audaces, que no pacten con la mediocridad y penetren con paso seguro en todos los ambientes.

Num 417 Sereno y equilibrado de carácter, inflexible voluntad, fe profunda y piedad ardiente: características imprescindibles de un hijo de Dios.

Num 418 De las mismas piedras puede el Señor sacar hijos de Abraham... Pero hemos de procurar que la piedra no sea deleznable. De un pedrejón sólido, aunque sea informe, puede labrarse más fácilmente un sillar estupendo.

Num 419 El apóstol no debe quedarse en el rasero de una criatura mediocre. Dios le llama para que actúe como portador de humanidad y transmisor de una novedad eterna. -Por eso, el apóstol necesita ser un alma largamente, pacientemente, heroicamente formada.

Num 420 Cada día descubro cosas nuevas en mí, me dices... Y te contesto: ahora comienzas a conocerte.
       Cuando se ama de veras..., siempre se encuentran detalles para amar todavía más.

Num 421 Sería lamentable que alguno concluyera, al ver desenvolverse a los católicos en la vida social, que se mueven con encogimiento y capitidisminución.
       No cabe olvidar que nuestro Maestro era -¡es!- "perfectus Homo" -perfecto Hombre.

Num 422 Si el Señor te ha dado una buena cualidad -o una habilidad-, no es solamente para que te deleites, o para que te pavonees, sino para desplegarla con caridad en servicio al prójimo.
       -¿Y cuándo encontrarás mejor ocasión para servir que ahora, al convivir con tantas almas, que comparten tu mismo ideal?

Num 423 Ante la presión y el impacto de un mundo materializado, hedonista, sin fe..., ¿cómo se puede exigir y justificar la libertad de no pensar como "ellos", de no obrar como "ellos"?...
       -Un hijo de Dios no tiene necesidad de pedir esa libertad, porque de una vez por todas ya nos la ha ganado Cristo: pero debe defenderla y demostrarla en cualquier ambiente. Sólo así, entenderán "ellos" que nuestra libertad no está aherrojada por el entorno.

Num 424 Tus parientes, tus colegas, tus amistades, van notando el cambio, y se dan cuenta de que lo tuyo no es una transición momentánea, de que ya no eres el mismo.
       -No te preocupes, ¡sigue adelante!: se cumple el "vivit vero in me Christus" -ahora es Cristo quien vive en ti.

Num 425 Estima a quienes sepan decirte que no. Y, además, pídeles que te razonen su negativa, para aprender..., o para corregir.

Num 426 Antes eras pesimista, indeciso y apático. Ahora te has transformado totalmente: te sientes audaz, optimista, seguro de ti mismo..., porque al fin te has decidido a buscar tu apoyo sólo en Dios.

Num 427 Triste situación la de una persona con magníficas virtudes humanas, y con carencia absoluta de visión sobrenatural: porque aquellas virtudes fácilmente las aplicará sólo a sus fines particulares. -Medítalo.

Num 428 Para ti, que deseas formarte una mentalidad católica, universal, transcribo algunas características:

-amplitud de horizontes, y una prof