io nos espera El!

Num 487 Ante Dios, ninguna ocupación es por sí misma grande ni pequeña. Todo adquiere el valor del Amor con que se realiza.

Num 488 El heroísmo del trabajo está en "acabar" cada tarea.

Num 489 Insisto: en la sencillez de tu labor ordinaria, en los detalles monótonos de cada día, has de descubrir el secreto -para tantos escondido- de la grandeza y de la novedad: el Amor.

Num 490 Te está ayudando mucho -me dices- este pensamiento: desde los primeros cristianos, ¿cuántos comerciantes se habrán hecho santos?
       Y quieres demostrar que también ahora resulta posible... -El Señor no te abandonará en este empeño.

Num 491 Tú también tienes una vocación profesional, que te "aguijonea". -Pues, ese "aguijón" es el anzuelo para pescar hombres.
       Rectifica, por tanto, la intención, y no dejes de adquirir todo el prestigio profesional posible, en servicio de Dios y de las almas. El Señor cuenta también con "esto".

Num 492 Para acabar las cosas, hay que empezar a hacerlas.
       -Parece una perogrullada, pero ¡te falta tantas veces esta sencilla decisión!, y... ¡cómo se alegra satanás de tu ineficacia!

Num 493 No se puede santificar un trabajo que humanamente sea una chapuza, porque no debemos ofrecer a Dios tareas mal hechas.

Num 494 A fuerza de descuidar detalles, pueden hacerse compatibles trabajar sin descanso y vivir como un perfecto comodón.

Num 495 Me has preguntado qué puedes ofrecer al Señor. -No necesito pensar mi respuesta: lo mismo de siempre, pero mejor acabado, con un remate de amor, que te lleve a pensar más en El y menos en ti.

Num 496 Una misión siempre actual y heroica para un cristiano corriente: realizar de manera santa los más variados quehaceres, aun aquéllos que parecen más indiferentes.

Num 497 Trabajemos, y trabajemos mucho y bien, sin olvidar que nuestra mejor arma es la oración. Por eso, no me canso de repetir que hemos de ser almas contemplativas en medio del mundo, que procuran convertir su trabajo en oración.

Num 498 Me escribes en la cocina, junto al fogón. Está comenzando la tarde. Hace frío. A tu lado, tu hermana pequeña -la última que ha descubierto la locura divina de vivir a fondo su vocación cristiana- pela patatas. Aparentemente -piensas- su labor es igual que antes. Sin embargo, ¡hay tanta diferencia!
       -Es verdad: antes "sólo" pelaba patatas; ahora, se está santificando pelando patatas.

Num 499 Afirmas que vas comprendiendo poco a poco lo que quiere decir "alma sacerdotal"... No te enfades si te respondo que los hechos demuestran que lo entiendes sólo en teoría. -Cada jornada te pasa lo mismo: al anochecer, en el examen, todo son deseos y propósitos; por la mañana y por la tarde, en el trabajo, todo son pegas y excusas.
       ¿Así vives el "sacerdocio santo, para ofrecer víctimas espirituales, agradables a Dios por Jesucristo"?

Num 500 Al reanudar tu tarea ordinaria, se te escapó como un grito de protesta: ¡siempre la misma cosa!
       Y yo te dije: -sí, siempre la misma cosa. Pero esa tarea vulgar -igual que la que realizan tus compañeros de oficio- ha de ser para ti una continua oración, con las mismas palabras entrañables, pero cada día con música distinta.
       Es misión muy nuestra transformar la prosa de esta vida en endecasílabos, en poesía heroica.

Num 501 Aquel "stultorum infinitus est numerus" -es infinito el número de los necios-, que se lee en la Escritura, parece crecer cada día. -En los puestos más diversos, en las situaciones más inesperadas, encubiertos con la capa del prestigio que dan los cargos -y aun las "virtudes"-, ¡cuánto despiste y cuánta falta de sindéresis habrás de soportar!
       Pero no me explico que pierdas el sentido sobrenatural de la vida, y permanezcas indiferente: muy baja es tu condición interior, si aguantas esas situaciones -¡y no tienes más remedio que aguantarlas!- por motivos humanos...
       Si no les ayudas a descubrir el camino, con un trabajo responsable y bien acabado -¡santificado!-, te haces como ellos -necio-, o eres cómplice.

Num 502 Interesa que bregues, que arrimes el hombro... De todos modos, coloca los quehaceres profesionales en su sitio: constituyen exclusivamente medios para llegar al fin; nunca pueden tomarse, ni mucho menos, como lo fundamental.
       ¡Cuántas "profesionalitis" impiden la unión con Dios!

Num 503 Perdona mi machaconería: el instrumento, el medio, no debe convertirse en fin. -Si, en lugar de su peso corriente, una azada pesase un quintal, el labrador no podría cavar con esa herramienta, emplearía toda su energía en acarrearla, y la semilla no arraigaría, al quedar inutilizada.

Num 504 Siempre ha ocurrido lo mismo: el que trabaja, por muy recta y limpia que sea su actuación, fácilmente levanta celos, suspicacias, envidias. -Si ocupas un puesto de dirección, recuerda que esas aprensiones de algunos, respecto a un colega concreto, no son motivo bastante para prescindir del "encartado"; más bien muestran que puede ser útil en mayores empresas.

Num 505 ¿Obs